Hace algunos meses, mi empresa proveedora de cable anunció con bombos y platillos que empezaría a repartir en Lima los decodificadores con los que entraríamos a una nueva evolución. En un primer momento y con muy poca información a la mano me alegré pues estaba segura de estar a punto de recibir mejoras en mi servicio de cable. Mejoras que para mí se reducen a una sola: más canales.
Vana ilusión.
Efectivamente, comenzaron el reparto de los decodificadores hacia fines del año pasado. Anunciaban a qué zonas llegarían mediante comerciales en televisión, en radio y periódicos. Finalmente, le tocó el turno a Miraflores.
Primera dificultad: ¿y si llegaban en un momento en el que no había nadie en la casa? Felizmente llegaron un sábado en la mañana, con lo que la primera dificultad quedó superada.
La instalación de los decodificadores corre por cuenta del cliente. Casi nunca he tenido problemas con este tipo de procesos, más aun si tengo un buen manual a la mano y si además tengo la facilidad de llamar a la empresa proveedora de cable, por medio de un teléfono gratuito, en caso de dudas.

Entonces surgió la segunda dificultad. Desde siempre en la casa hemos usado VHS para grabar todo tipo de programas que dan en horarios inadecuados para poder verlos en horarios adecuados. El cable coaxial que trae la señal de cable a la casa estaba conectado al VHS, que por medio de otro cable se conectaba al televisor. Así está desde hace no sé cuánto tiempo. En las instrucciones no había mención a ese aparato cuasi decimonónico que se llama VHS. Entonces llamé por medio de la línea gratuita a preguntar qué hacer. El diálogo, después de la espera y las múltiples opciones que tuve que elegir, fue más o menos así:
– Señorita, buenos días. Acaban de entregarme mis decodificadores y al instalarlos me doy cuenta de algo: no dicen qué hacer en caso de tener conectado un VHS al televisor.– ¿Un VHS? –con voz dubitativa.– Si, un VHS –viendo que no iba a llegar a ningún sitio, seguí hablando–. Lo que quiero saber es cómo hago porque en las instrucciones no mencionan ningún VHS.
– Pero... ¿usted usa su VHS?
– Si lo uso, todos los días (si no, ¿cómo cree que hago para ver Magnum o NCIS?).
– ...
– Imagino que lo que debo hacer es conectar el cable del decodificador en la entrada al VHS y de ahí al televisor.
– Bueno..., hágalo como indica y si tiene alguna dificultad vuelva a llamarnos.
– OK, gracias señorita. Entonces surgió la tercera dificultad, porque resulta que el cable coaxial tenía atornillado casi nueve años y estaba prácticamente imposible de desenroscar. Después de intentar por largo rato, me di por vencida y fui a pedir ayuda a Carlos, el muchacho que atiende en la ferretería del barrio. Me ofreció venir a la 1 pm, hora de su almuerzo, es decir, casi hora y media más tarde.
Para buena suerte, al poco rato llegó Gonzalo, que ya tenía sus decodificadores instalados desde hacía semanas. Estuvo intentando desenroscar el cable coaxial durante buen rato hasta que lo consiguió. No sé cómo hizo, pero entre los dos completamos la instalación del primer decodificador con éxito. Procedimos con el segundo, que fue un poco más fácil.
Cuando llegó Carlos, le pedí disculpas por no haberle avisado que ya había solucionado la dificultad.
Llamé de nuevo a la línea gratuita para que activaran los decodificadores, cosa que se hizo en cinco minutos... sin contar la espera ni todas las opciones que tuve que elegir para poder hablar con una operadora. Me advirtió la operadora que por el momento mi señal no sería digital, que debía esperar más o menos a mediados de febrero, que en ese periodo tendría algunos canales de prueba y que gozaría de todos los servicios en poco tiempo.
Así pasaron casi dos semanas. Un comercial repetido hasta la saciedad me decía que la manera de saber si ya contaba con la señal digital era que mi televisor captara solamente hasta el canal 74. Hasta que llegó el ansiado momento de "gozar de todos los servicios".
Enumero mis decepciones:
1. No hay más canales, son los de siempre, pero con otra numeración que voy a tener que aprenderme. En octubre ya habían cambiado totalmente el orden de los canales, y ahora los cambian de nuevo.
2. No puedo ver los canales que tienen las letras HD al lado de su nombre porque necesitan de otro decodificador. No gracias, los dos que me dieron fueron suficientes.
3. Hay muchos canales de audio, pero hasta donde sé, la televisión se ve, no se escucha. Si quiero música, pongo la radio. Además, no tengo acceso a esos canales. no sé por qué.
4. Ahora tengo cuatro aparatos de remoto: el televisor, el VHS, el DVD y el decodificador. El que manda sobre el decodificador está programado para que funcione con el televisor también, con lo que se supone puedo prescindir del control del televisor. Pero, ¿cómo hago para las funciones avanzadas? Yo me despierto con el televisor, previamente programado, porque siempre he creído que la tecnología debe facilitarnos la vida y no complicárnosla.
5. Encima de todo esto, he tenido que desconectar los cables rojo, amarillo y blanco del DVD porque mi televisor solamente tiene un juego de entrada/salida de estos cables. Esto quiere decir que cuando quiera ver algo por DVD (que no es con mucha frecuencia), tengo que sacar los cables del decodificador, poner los del DVD, ver la película, sacar los cables del DVD y poner los del decodificador.
6. Está también el hecho de que ahora mi VHS capta únicamente hasta el canal 74. Ya no podré grabar esa serie inglesa que me gusta tanto, New tricks, porque la dan en el canal 81 y me siento obligada a verla en vivo en un momento en el que no necesariamente tengo una hora para sentarme a ver televisión. Felizmente Magnum y NCIS se ven por los canales 68 y 19 respectivamente. Ya sé que hay aparatos de DVD que graban, pero hasta donde sé son bastante caros.
Entonces ahora tengo que:
Solamente puedo grabar hasta el canal 74.
Debo aprenderme otra vez la ubicación de todos los canales.
El control remoto, que es único para el TV y para el DECO, a veces no hace caso porque debe ser un poco temperamental.
Esto me lleva a preguntarme: ¿era realmente necesario todo esto? Francamente, no le encuentro ventajas por ninguna parte y lo peor es que un cambio permanente. A ver si alguien me demuestra que estoy equivocada...
