jueves, 22 de diciembre de 2022

Escenas de diciembre

Imagen
Una mañana de diciembre regresaba de mi caminata diaria por el malecón de Miraflores. Es una caminata agradable, en la que me cruzo con corredores, caminantes, paseadores de perros, personas que van a trabajar y, según la época del año, escolares rumbo a sus colegios.
Era una mañana que se anunciaba soleada, de las que suele haber en los días previos al verano. Son días de final del año escolar, días de adornos navideños por todos lados. Días en que la humedad habitual se siente menos opresiva y menos omnipresente.
Llegaba casi a la última calle grande que debía cruzar para regresar a mi casa. Es una calla por la que constantemente pasan buses y muchos autos. Así que me detuve a esperar el cambio de luz del semáforo.
A lo lejos venía un bus de los dos que tienen el paradero justo donde esperaba la luz verde.
En eso suenan a lo lejos unos pasitos rápidos. Eso es habitual a esa hora, son los pasos apurados de alguien que salió tarde, que se quedó dormido, que no quiere demorar más de lo que ya demoró.
Miré en dirección de los pasos y vi aparecer a un hombre joven que llevaba de la mano a un minvirgen María. La niña estaba perfectamente caracterizada, con un hábito blanco inmaculado, un velo color crema y rematado todo con zapatos negros, típicos del uniforme escolar.
Corrieron casi una cuadra completa, en dirección a donde yo estaba. La luz del semáforo cambió a verde, pero no crucé. Quería ver en qué acababa tan curiosa escena que solamente podía ocurrir en diciembre.
Ellos alcanzaron a cruzar, y sin dejar de correr, alcanzaron el paradero del bus en donde yo me había quedado detenida para verlos. Casi en el último segundo, justo antes del cambio de luz, lograron subir al bus, que avanzó con ellos ya adentro.
Seguí el bus con la vista hasta que la minivirgen María ya fue solamente un punto en la distancia.
¡Feliz Navidad, lectores de Seis de Enero!
------------
AVISO DE SERVICIO PÚBLICO
"La flor de la canela" es obra de Chabuca Granda.
"El rosario de mi madre" es obra de Mario Cavagnaro.
"Amarraditos" es obra conjunta de Margarita Durán y Pedro Belisario Pérez.
Gracias por su atención.
FIN DEL AVISO DE SERVICIO PÚBLICO.

sábado, 19 de noviembre de 2022

Miércoles de coincidencias

Imagen
Un miércoles cualquiera vas caminando por la calle. Regresas de tu hora de zumba, Y como todos los miércoles, vienes con tus compras del mercado semanal.
A lo lejos ves un corredor que viene en tu dirección. No es raro ver corredores por ahí, menos a esa hora. Notas que el corredor te mira y entonces te das cuenta de que lo conoces. Es alguien con quien has trabajado en algún proyecto años atrás, y casi siempre se encuentran a la volada.
Se saludan, conversan brevemente, se ponen al día de sus respectivas novedades en tres frases y cada quien sigue su camino.
Una hora después estás en el consultorio del oculista. Es el mismo que ve tus ojos desde todos los tiempos. Entre la medida de la vista y los saludos, el médico te cuenta que ha publicado un nuevo libro. Uno más, tiene varios en su haber.
Abre un cajón y te regala un ejemplar. Te dice que le da mucha pena que el médico que escribió el prólogo murió antes de ver el libro publicado. Te dice que eran buenos amigos, y que por eso le pidió que le hiciera el prólogo.
Te lee el nombre del médico y es el papá del amigo corredor con quien te encontraste en la mañana.
Meses enteros sin saber del amigo corredor, y en un solo día te lo encuentras y un rato después te encuentras con el nombre de su papá.
Cosas que pasan un miércoles cualquiera, en un miércoles de coincidencias.

viernes, 28 de octubre de 2022

Incomprensible hospitalidad

Imagen
Hace poco recordé una historia que me pasó con mi hermana y mi prima.
Era un día de almuerzo familiar en casa de mi prima. En algún momento, ella dijo que tenía que ir a casa de una amiga vecina para algún encargo. Fuimos las tres juntas. Debíamos caminar tres cuadras, así que no había problema.
En ese tiempo, el lugar estaba urbanizándose. Había muchas casas en construcción, muchos terrenos baldíos. Se podía encontrar animales sueltos, muchos perros, algunos gatos y uno que otro más.
Llegamos a la casa de la amiga, mi prima tocó el timbre y esperamos.
Al poco rato, la mamá nos abrió la puerta. Su cara expresaba sorpresa y con mucha efusividad nos dijo "adelante, adelante". Acompañaba sus palabras con gestos de las manos, nos invitaba a pasar con palabras, casi a gritos.
Recuerdo que no entendía nada. La idea era hacer un encargo rápido, no socializar. Pero la señora seguía invitándonos a pasar a su casa.
Las tres nos miramos. Tanta hospitalidad era inusual, al menos así lo sentía yo.
Y de repente, todo tuvo explicación.
Atrás de nosotras sentimos un mugido. Al voltear, vimos una vaca a menos de medio metro de nosotras. Aún recuerdo la nariz de la vaca prácticamente sobre mi hombro.
Sin dudarlo, entramos a la casa. La señora dio un portazo, ya con nosotras a buen recaudo. Todas intercambiamos miradas de asombro, y luego arrancamos a reír.
Nos asomamos por la ventana y esperamos hasta que el dueño de la vaca apareció y se la llevó. Tuvimos que esperar un rato para irnos sin temer nuevos encuentros.

jueves, 29 de septiembre de 2022

Sueños rotos

Imagen
El hombre estaba feliz. Por fin tenía su oficina propia, después de años de usar un pequeño espacio en la oficina de un colega.
Tenía su primera oficina de abogado.
Ya había llevado varias cosas a la oficina nueva, entre libros, expedientes, documentos diversos. Tuvo especial cuidado con el diploma que lo reconocía como abogado. Tendría un lugar de honor en una pared, bien visible para que fuera lo primero que vieran sus clientes.
Hizo un último repaso mental antes de tomar lo que faltaba. Ese rectángulo de vidrio que lo había acompañado desde hacía años. Le tenía gran cariño a ese vidrio grueso para el escritorio que su padre le regaló el día que recibió su título profesional. Debajo había dispuesto fotos de la familia, para sentirse siempre bien acompañado.
Puso las cajas en el auto y dejó espacio para el querido vidrio. Lo dejó medio de lado porque no quedaba mucho sitio libre, y se aseguró de que quedara bien seguro.
Dio una última mirada antes de cerrar las puertas y partir hacia su oficina.
Arrancó y partió.
Cuando estaba a medio camino terminó metido en un bache. Fue un golpe fuerte, el cuello le quedó adolorido.
Pero eso no fue lo que más lo asustó. Sintió un sonido a vidrio... su vidrio.
Se puso a un lado de la pista, abrió la puerta y varios trozos de vidrio cayeron a sus pies.
"Es solo un vidrio", se dijo. Y mientras decía eso, sintió que una lágrima recorría su mejilla.