Mostrando entradas con la etiqueta cartas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cartas. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de febrero de 2014

Yo amo internet

En un tiempo no muy lejano, las gente se comunicaba con los que estaban lejos a través de la palabra escrita, casi siempre manuscrita, que plasmaba en papel especial (livianito, para no hacer el envío muy caro), que luego metía en un sobre para convertirlo en una carta, que después llevaba a la oficina de correos. Ya el correo se encargaba de hacer llegar esa carta a las manos del destinatario.

El remitente quedaba a la espera de una respuesta, que se haría siguiendo el mismo procedimiento. Una carta demoraba días, hasta semanas en llegar a su destino. Igual pasaba con la contestación. Así, las noticias, las buenas y las otras, recorrían un camino lento, tortuoso y a veces incierto.

De todas maneras, en mis años de usar ese sistema de comunicación mis cartas siempre llegaron a su destino y siempre recibí las cartas que me mandaron.

Hasta que llegó internet. Y nunca más las noticias tardaron semanas en llegar. Ahora toman segundos. A veces, las respuestas toman la misma cantidad de segundos. No importa dónde estén destinatario y remitente, la comunicación pasó a ser inmediata casi en su totalidad.

Los abuelos pueden conocer a los nietos que nacen en países lejanos el mismo día en que nacen. Los que se quieren pueden mandarse mensajes cariñosos viéndose a la cara, aunque tengan un océano de por medio. Los negocios se pueden cerrar casi sin necesidad de viajar horas enteras en aviones y de hacer escalas. Los alumnos pueden tomar clases sin salir de casa y sin perder horas en trasladarse de un punto a otro. Se puede ir al banco solamente mirando una pantalla que casi se ha vuelto mágica.

¿Por qué amo internet? Porque nos comunica, nos conecta, nos contacta, nos acerca y más con apenas un clic. Y porque además permite que la magia del correo real siga existiendo, espero que por mucho tiempo.
----------
Esta entrada forma parte del festival de blogs de Global Voices.


miércoles, 22 de agosto de 2012

Crónicas de viaje: La postal

Pero, ¿cómo llegó esa postal a mi casa?
--------------
Antes de partir, le prometí a Marcela que le mandaría una postal de cada sitio que visitara. Ella me escuchó, pero no dijo nada. De todas maneras, ¿a los cuatro años quién sabe qué es una postal? Menos todavía en tiempos de comunicación digital.

Siempre hay que cumplir lo que uno ofrece, más aun si es una oferta hecha a una niña de cuatro años. Así que mi llegada al aeropuerto de Schiphol emprendí la búsqueda de las postales y de una oficina postal o algo que hiciera las veces de oficina postal.

Encontrar las postales fue fácil. Las había por montones en las tiendas de recuerdos, que también había por montones. Pensando en alguna que fuera del gusto de Marcela, escogí una llena de tulipanes de muchos colores, que decía ÁMSTERDAM en enormes letras. Le escribí unas palabras al dorso, puse su nombre y dirección, le pegué la estampilla que compré y directo al buzón se fue, junto con otras postales que escogí para otros destinatarios.

A los pocos días, recibí un mensaje por correo electrónico: "Marcela recibió tu postal hoy". Eso fue todo. Hasta ese momento, me di por satisfecha pues, una vez más, el correo cumplió con el encargo que le había dado.

Después supe la historia detrás de la historia.

La postal llegó casi una semana después de que yo la soltara en el buzón anaranjado en Schiphol. Justo ese día mi mamá había ido a almorzar a casa de Marcela, y fue testigo de excepción del momento en que recibió la postal. Me dijo que le encantaron los tulipanes.

Al día siguiente de mi regreso a Lima, vi a Marcela. Entre saludos y abrazos, le pregunté si le había gustado su postal. Me dijo que si, y a continuación me preguntó cómo había llegado la postal a su casa. Le dije que yo la había llenado, había puesto su dirección y la había dejado en un buzón.

- Ya... pero, ¿CÓMO llegó la postal a mi casa?

Evidentemente, mi respuesta no había sido suficiente. Así que le dije:
- Una postal es una tarjeta con fotos de los sitios que uno visita cuando se va de viaje y que se mandan como recuerdo. Como yo quería mandarte ese recuerdo, en el aeropuerto de una ciudad que se llama Ámsterdam, me fui a una tienda y busqué una postal que pensé que te gustaría. Escogí la de las flores, que se llaman tulipanes, atrás te escribí unas palabritas y le puse tu dirección. Después le pegué una estampilla. Habrás visto un sticker en la esquina de arriba
- Si- me respondió, con movimiento afirmativo de la cabeza.
- De ahí la dejé en un buzón anaranjado. Un buzón es como una caja muy grande para las cartas y las postales. Después vino un cartero, sacó todas las cartas y postales y las repartió en bolsas para los diferentes países como Perú, Argentina, Colombia... a ver, otro país.
- ¡Kenia!
- Ajá, Kenia, Japón. Bueno, todos los países. Cada bolsa se fue en el avión que le tocaba de acuerdo al país al que tenía que ir. La tuya tenía que ir al Perú, así que la metieron en la bolsa que venía para acá. Cuando llegó al Perú, otro cartero separó las cartas y postales de acuerdo a los sitios a donde debían llegar.
- Higuereta, Lima, Miraflores- enumeró ella.
- Exactamente, y una de esas iba para tu casa, para eso hay que poner la dirección completa. Después, otro cartero la llevó hasta tu casa y así llegó a tus manos. Mira todo lo que recorrió la postal de los tulipanes- le dije, mientras le mostraba la distancia en un globo terráqueo.

Se lo quedó mirando sin decir nada. Supongo que esta vez su curiosidad quedó satisfecha porque no siguió preguntando más.

En una era de comunicaciones virtuales, hay una niña de la era digital que recibió una postal que alguien que la quiere mucho le escogió especialmente, y que llegó hasta ella luego de atravesar todo un océano y dos continentes.

La magia del correo sigue viva. Ni más ni menos.

viernes, 1 de agosto de 2008

Jamás una lágrima...

Jamás una lágrima emborronará un correo electrónico - José Saramago

Creo que recibir una carta es una de las mayores emociones que existen. Pocas cosas se comparan con encontrar un sobre con tu nombre y dirección, mejor aún si están escritos a mano, y comprobar que vienen de alguien conocido. Abrir el sobre, y ver lo que su contenido tiene para ti.

En estos tiempos de e-mails, mensajería instantánea, mensajes de texto, celulares y demás, siento que las nuevas generaciones perderán ese instante delicioso que transcurre entre abrir el sobre, sacar la carta y leer lo que contiene.

Es que a veces el progreso atropella en su camino las cosas simples, y solamente nos damos cuenta cuando poco se puede hacer. Estoy convencida de que los e-mails, la mensajería instantánea, los mensajes de texto, los celulares y la Internet en general son inventos fabulosos que nos facilitan la vida de una manera que hace pocos años no hubiéramos imaginado. Pero aún así...

Recuerdo cuando estaba en el colegio, tenía no sé cuántos pen friends y recibía montones de cartas. Aún las conservo. Muchas tardes, al regresar a la casa, veía desde la puerta un sobre en la mesa del comedor. Era lo máximo: podía ser carta de Daniela, de Fabienne, de Nick o de algún otro. Debo confesar que mi decepción era muy grande cuando la carta era para alguno de mis hermanos y yo no tenía nada... por esa vez.

En esos días, el servicio finlandés del International Youth Service (IYS) era quien nos brindaba el servicio de conectarnos con el mundo. Imagino que habría otros, pero yo solamente conocía este. Y hoy me he llevado una triste sorpresa al abrir su página web con la finalidad de rescatar y traducir parte de su contenido para este post: el IYS cierra sus puertas.

Traduzco acá el comunicado:
IYS cerrará este verano, el 30 de junio
de 2008
International Youth Service (IYS) ha estado funcionando desde 1952, por más de 56 años ya. Hemos dispuesto amigos extranjeros por correspondencia para estudiantes entre 10 y 20 años en más de 100 diferentes países.

Internet nos ha llevado a una situación en que mandar cartas comunes es anticuado. Escribir cartas, otrora muy popular, es ahora el hobby de unos cuantos.

Hemos llegado al fin de una era. Como ya no podemos encontrar suficientes jóvenes interesados en la amistad por correspondencia, hemos decidido cerrar esta empresa desde el 30 de junio de 2008.

Agradecemos a nuestros clientes, tanto niños como profesores, de los últimos años y les deseamos tiempos felices. No dejen de aprender diferentes idiomas y sobre otras culturas y mantengan esas amistades por correspondencia que han logrado construir.

El personal de INTERNATIONAL YOUTH SERVICE

Como dice el comunicado, es el fin de una era. Y haciendo caso de su recomendación, mantengo las amistades que logré construir. Hace poco más de tres años decidí rescatar del olvido a mis antiguos pen friends, y con la ayuda de Internet busqué en las páginas blancas de sus respectivos países. ¿Me imaginan buscando en la guía online sueca? Lo gracioso es que los encontré a todos o, por lo menos, decubrí que sus familias vivían en las mismas direcciones de hace años. Mandé cartas, en las que incluí mi e-mail, y al cabo de dos semanas empecé a recibir sus respuestas.

Fue emocionante, y aunque realmente la comunicación no es muy fluida, estamos al tanto de nuestras vidas de manera esporádica: Navidad, cumpleaños y otras fechas especiales. Gracias a este 'reencuentro' he recibido y mandado muchas sorpresas por correo, correo real: chocolates, polos, libros, DVDs y hasta un paquete de manjarblanco.

Recuerdo la vez en que Gonzalo me preguntó: "en los tiempos antiguos -yo esperaba algo relativo a comienzos del siglo XX- cuando la gente se mandaba cartas, ¿cómo era?"...¡PLOP!
Es que en estos días, recibir una carta personal (más aún, manuscrita) es algo tan raro que no me extraña que para él y su generación se trate de algo de lo que solamente oirá hablar. Es raro también recibir e-mails personales, pues casi todos son reenvíos de cadenas (por lo general no deseadas), chistes o alertas de virus. Muy de vez en cuando empezamos la lectura o la redacción con un "¿Cómo estás?"

Tan comunicados y tan incomunicados a la vez. Paradojas del progreso.
--------------
Imagen de Google Images
PD: gracias a Marcela por su mención a este post en su blog.