lunes, 21 de julio de 2014

Panes que se multiplican

El otro día, se me antojó tomar lonche con leche caliente y pan con mantequilla y mermelada. El lonche es esa merienda vespertina tan popular entre los peruanos (y personas de otros lugares, aunque con distinto nombre) donde se combinan bebidas calientes, panes de muchos tipos, embutidos, quesos, mermeladas y delicias similares.

Antojada como estaba, me acerqué a un señor que vende pan todas las tardes en una esquina muy cerca de mi casa. Tenía muchas variedades de pan y le pregunté el precio de algunos. Me dijo "todos cuestan 25 céntimos, cuatro por un sol". Le di un sol y le pedí cuatro panes cariocas, recibí mi bolsita y me fui a mi casa.

Al partir los panes, vi que no había cuatro panes, sino cinco. Como el pan carioca es chico, pensé que el señor se había equivocado, pero agradecí el error.

Pocos días después, volví a comprar un sol de pan carioca, y de nuevo, al contar los panes, comprobé que había cinco. Me pareció poco probable que el señor se equivocara dos veces, sobre todo si se piensa que es algo que hace todos los días, así que concluí que por un sol se obtenían cinco y no cuatro panes de ese tipo porque son bastante chicos.

Fui una tercera vez, pedí mis panes, entregué mi moneda de un sol y a cambio recibí mi bolsita. Sin embargo en esa ocasión, solamente encontré cuatro pancitos en la bolsa.

Nunca más se produjo el milagro de la multiplicación de los panes.

Tercera semana
Siguiendo con el desafío de Iela, acá va mi tercera foto. Hace algunos días, el sol asomó un buen rato durante la tarde, pero no calentó mucho ni ahuyentó totalmente las huellas húmedas del piso.
Una sombra asoma un poco tímida en la vereda

domingo, 13 de julio de 2014

Segunda semana

Acá va la segunda foto del desafío que conté la semana pasada:

Son hojas caídas en un piso con huellas de la tremenda humedad que tuvimos en estos días.

domingo, 6 de julio de 2014

Dos desafíos

1. Doce semanas, doce fotos
Iela, del blog Cultura femenina, ha lanzado el desafío de publicar una foto por cada semana que dure el verano. Ella vive en Canadá y está disfrutando de su verano, pero los que vivimos por debajo del ecuador estamos, finalmente, gozando del invierno.

Así que acepté el desafío, pero con fotos invernales. Acá va la primera, la imagen de un charco en la entrada de mi edificio, luego de una noche entera de lluvia limeña:
Reja de entrada del edificio, con espejo de agua incluido
2. Cien mil visitas
Gonzalo (el primero de la izquierda) y un grupo de sus amigos han realizado un video donde cantan la canción Gone, gone, gone, de Phillip Phillips, ganador de American Idol en 2012. Tienen como meta llegar a las 100,000 visitas, así que denle clic y disfruten de sus voces... de paso, los ayudamos:

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Dentro de una semana se acaba el Mundial de Fútbol Brasil 2014. Aunque el Perú no participa, acá se vive la fiesta casi como propia (ese "casi" marca una diferencia tremenda). No imagino lo que sería si nuestra selección hubiera clasificado.

lunes, 23 de junio de 2014

Complicarse la existencia

Es lógico que un idioma como el castellano, con tantos hablantes, tenga muchas variantes entre las personas que lo usan como medio de comunicación. Lo que no me parece muy lógico es que los hablantes de una zona empiecen a usar formas de hablar que no les son propias.

Desde que me acuerdo, en el Perú hemos dicho pelo, cara, remedios, irse, dormir. Eso era habitual, hasta hace algún tiempo.

Resulta que desde hace poco, los peruanos se lavan el cabello, se aplican crema en el rostro, toman medicinas o medicamentos, descansan y se retiran.

Tomemos por ejemplo este párrafo común y corriente:
Voy a cortarme el pelo y aprovechar en hacerme un tratamiento en la cara. De pasada voy a la farmacia a comprar los remedios que me faltan para tomarlos en la noche antes de irme a dormir.

Eso es cosa del pasado, pues ahora se diría:
Voy a cortarme el cabello y aprovechar el tema para hacerme un tratamiento en el rostro. De pasada voy a la farmacia por el tema de la a comprar el tema de los medicamentos que me faltan para tomarlos en la noche antes de retirarme a descansar.

Me gustaría preguntarle a alguien que ha cambiado su manera de hablar las razones del cambio. Me inclino a pensar que lo han escuchado en programas de televisión no producidos en el Perú o doblados en otros países y que consideran que eso los convierte en personas elegantes al hablar. O tal vez crean que es más sofisticado tener el cabello liso que tener el pelo lacio. O que es más digno de un ser humano trabajador descansar antes que dormir.

Es que estas personas son muy finas para hablar. No van al hospital a visitar a su papá recién operado. No, eso es demasiado plano. Ellos van al nosocomio a visitar su progenitor por el tema de una reciente intervención quirúrgica. No tienen su santo ni su cumpleaños donde esperan regalos y saludos, qué va, eso es algo que tienen los mortales comunes una vez al año. Estos seres signados por la fineza celebran su onomástico, y esperan el tema de sus presentes y congratulaciones. Y no se van ni renuncian, muy elegantes ellos, dan un paso al costado por un tema de dignidad.

Francamente...
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¡Bienvenido de vuelta, Cyrano!