domingo, 17 de mayo de 2026

Ocurrió en un centro comercial

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Hace algunos años, mi mamá viajó a la capital de un país vecino. Ya había estado ahí mucho antes, en otros tiempos. Casi se podría decir que fue en otra vida. Y que prácticamente era la primera vez que estaba ahí.
En ese nuevo viaje, mi mamá hizo las cosas habituales que se hacen cuando se está de visita en un lugar nuevo. O casi nuevo, en verdad. Fue a los lugares turísticos, paseó mucho y se reunió con amigos con quienes había mantenido correspondencia a la antigua, con cartas de papel y sobre.
En uno de esos recorridos, entró a un centro comercial bastante nuevo. En ese época, los centro comerciales eran una novedad para nosotros. Todavía no había empezado el auge de esos conglomerados de tiendas en las que se puede pasar el día entero paseando y mirando sin necesidad de comprar nada.
Mi mamá entró en muchas tiendas, de todo tipo. Ya la imagino mirando todo y pensando en los regalitos que podría traer a su vuelta.
De repente, se le acercó una mujer. Se saludaron amablemente, gesto con el que mi mamá pensó que acababa el asunto.
Pero se equivocó, sí, señor.
La mujer era una vendedora de artículos de plata, que ofreció a mi mamá con voz amable. Mi mamá la rechazó con amabilidad recíproca. La mujer insistió. Mi mamá reiteró su negativa.
Comenzó entonces un molesto intento de negociación de parte de la vendedora. Le bajó el precio a las pulseras y aretes que iba sacando de una mochila. A esas alturas, ya mi mamá no le contestaba, casi ni la miraba para no darle la más mínima esperanza de interés.
Transcurrieron varios minutos así hasta que mi mamá, normalmente tan calmada y serena, se hartó. Sin dejar la amabilidad de lado, se volteó y le dijo:
- Gracias, señora, pero yo vengo del país de la plata.
- Ya me imagino -replicó la mujer. Y por fin se fue.
Aunque no hubo testigos del incidente, mi mamá lo contó tantas veces que casi siento como si lo hubiera vivido a su lado.

24 comentarios:

  1. Que ambulante más pesada, paciencia tuvo tu mami

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  2. Tu madre tenía más paciencia que yo, eso desde luego.Estas historias familiares contadas tantas veces terminan siendo casi patrimonio de la casa. Saludos

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    1. Y más paciencia que yo también, sin duda. Yo hubiera reaccionado de otra manera muy diferente.

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  3. Ya me imagino a tu mamá viendo lo que le ofrecía la pesada vendedora cuando acá en Perú tenemos maravillas en plata. Buena la respuesta de tu mamá

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    1. Por eso su respuesta fue precisa, ella era del país de la plata.

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  4. Gaby si me hubiera pasa a mi , seguro yo le habría comprado algo
    Con lo antojada que soy !!!

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  5. Realmente tu mamá era una dama rechazo a la vendedora sin ofenderla😘
    Un abrazo grande

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  6. Gaby.. tenemos acá tantas bellezas ntrabajadas en plata que a tu.mamá lo.le llamaba la atención lo que la pesada vendedora le ofrecía y por eso ycon orgullo le dió esa respuesta

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  7. Qué paciencia y educación de tu mami!! Muy linda y amable. Un fuerte abrazo, querida Gaby.

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  8. La mejor respuesta para la vendedora pesada.
    Buen miércoles Gabriela. Gracias.
    Un abrazo.

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    1. No sé cómo se le ocurrieron esas palabras, pero por fin la dejó tranquila.

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  9. Que bonito es recordar estas anécdotas que te contaba tu mamá. Un abrazo!

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  10. Creo que yo hubiera reaccionado de otra manera...La paciencia es una virtud
    Un saludo, Gabriela.

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    1. Yo también, para qué negarlo. Pero es que mi mamá era una verdadera dama.

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