Era mi madrina, amiga de mi mamá desde los tiempos en que ambas llegaron a Lima a estudiar en la universidad, una Medicina, Ciencias Económicas la otra. Venía de Huancayo, directo a una pensión regentada por monjas, en donde conoció a mi mamá. Curiosamente, las dos cambiaron de carrera y terminaron estudiando Periodismo.
Si sacamos cuentas, esa amistad hace rato que cumplió las Bodas de Oro. Y estaba firme como el primer día.
Su nombre venía asociado a mil historias de confusiones y despistes, a cual más graciosa. Resulta que Maricarmen nació zurda en un tiempo en que eso era malo, en una época en que a los niños zurdos se les amarraba la mano izquierda para que escribieran "como tiene que ser". Ella lo resolvió escribiendo como diestra en el colegio y como zurda en su casa. Lo que sin duda es un logro que merece todo reconocimiento le valió no tener idea de cuál es la derecha y cuál la izquierda. Felizmente, yo vivo en un tiempo en que a los zurdos nos dejan expresarnos libremente con la mano que más nos acomoda.
Por lo tanto, para ella perderse era lo más común. Una vez, en sus tiempos universitarios, regresando a casa en un bus, se encontró con la ruta cerrada por algún motivo. Como el bus tomó otro camino, ya no supo dónde estaba ni cómo retomar las calles que tuve que aprender a conocer de memoria. Terminó regresando en un camión, sentada al lado de un amable chofer que accedió a llevarla a su casa, y que le daba fuertes pisotones cada vez que apretaba algún pedal. Por no pecar de malagradecida, aceptó cada pisotón sin decir nada.
Era admirable cómo tomaba esos incidentes con un humor envidiable.
No se contentó con estudiar Periodismo. Su sueño era ser abogada, y lo consiguió cuando ya era madre de hijos profesionales. Se llenaba de orgullo cuando contaba que estaba estudiando y luego cuando se graduó. Después quiso abrir un blog, aventura en que la acompañé. Hasta ahora me asombro de lo rápido que aprendió y de cómo creció su lista de amigos por ese medio. Por eso decía que yo era su madrina de blogs. Lamentablemente, personas inescrupulosas tomaron por asalto su cuenta y se vio obligada con mucha pena a dejar blog y amigos.
Esta mañana me enteré de que ya partió. Después de pasar meses enteros enfrentándose a una serie de reveses a su salud de los que no vale la pena ni recordar ni mencionar, podemos decir que ya descansa.
Hasta siempre, tía Titita.







Desde aquí, un saludo muy especial en el Día Internacional de los Zurdos a todos aquellos que,



