miércoles, 29 de mayo de 2024

El tintineo

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La mujer estaba sola en casa. Todos habían salido, pero ella prefirió quedarse viendo una película y disfrutar de la compañía del silencio.
Se preparó algo de comer y decidió acompañarlo con una copa de vino. Llevó todo al salón, donde estaba en televisor gigante del que nunca podía disfrutar por vivir complaciendo a todo el mundo y postergando su comodidad. Pero esa noche decidió que ella era la prioridad. La oportunidad era perfecta, con el esposo de viaje, despachó a todo el mundo, ya fuera al cine, a la casa de los abuelos, a donde alguna amiga.
Salió de la cocina con una fuente en la que puso una delicia recién preparada y una copa de vino. Se sirvió una porción generosa, no quería levantarse de su cómodo asiento.
Escogió la película, una que le habían recomendado mucho. Y a los pocos minutos  de haber empezado a verla, supo que no se había equivocado. Estaba interesadísima.
De repente sintió un sonido metálico o algo parecido, como cuando algo choca con vidrio. Miró a su alrededor, intentó descubrir qué había sido. Muy a su pesar, paró la película para ver qué pasaba, qué se había caído, qué se había roto.
No encontró nada, así que llegó a la conclusión de que algo había golpeado la ventana por afuera. Pero ese sonido lo sintió tan cercano, tan particular. No quedó convencida del todo.
Reinició la película a la vez que levantó la copa de vino para dar un sorbo. Y sintió que algo le mojaba la manga.
Dio un salto de susto. Al mirar de dónde salía el líquido, vio que la copa se había partido perfectamente en dos con un corte horizontal.
"¡Ese fue el sonido! La copa se rompió de lado a lado", se dijo, entre asombrada y asustada.
Hasta hoy no sabe qué hizo que la copa se partiera así. Y tampoco sabe en qué acababa la película, nunca más intentó verla.

¡Estamos de vuelta!


miércoles, 20 de diciembre de 2023

El nacimiento

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La niña vio la imagen en la revista. "Haz tu nacimiento en casa", o algo así era el título. Vio el nacimiento, le gustó y decidió probar.
Hizo un cono hueco con cartulina, le cortó la punta y lo rellenó con papel periódico. Como base, usó otro trozo de cartulina para darle estabilidad.
Luego tomó un trozo de tela marrón y le dio la forma de vestimenta que buscaba. A un trozo de tela rosada, le cosió hilo marrón grueso que quedó como bigote y barba del hombre. Una tela colorida sirvió como turbante y le dio un toque brillante con una cinta dorada. Con otros trozos de tela rosada formó dos manos.
San José quedó listo.
Repitió el cono hueco y también lo rellenó con papel periódico viejo.  Tomó tela ploma y le dio forma de vestido. Usó tela blanca para el velo e hilo en dos tonos de marrón para el pelo. Formó otro par de manos y una cara con toque femenino.
La virgen María quedó lista también.
Para el niño, preparó una camita con tela blanca rellena de algodón. Cosió flecos dorados a manera de flecos. Preparó la carita del bebé y lo fijó en su lugar.
El niño Jesús también quedó listo.
La Sagrada Familia estaba completa gracias al arte que una niña de nueve años infinitamente admirable tenía en las manos. Y que sigue teniendo. Y que sigue siendo infinitamente admirable.
Acá está la maravilla

¡Feliz Navidad!

lunes, 20 de noviembre de 2023

Y van 16...

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Y casi sin pensarlo, Seis de enero llegó a los 16 años. Todavía recuerdo las dudas antes de publicar la primera entrada.

Acá estamos, 16 años después, ya sin dudas.

Este último año han sido pocas las publicaciones, pero han sido. Y por ahora, puedo decir que seguirán. Gracias a quienes siguen leyendo.

martes, 31 de octubre de 2023

El tronco

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Hace algunos días, cuando salía a mi caminata diaria. A una cuadra de mi casa, vi un tronco apoyado contra un árbol de los muchos que hay por estas calles.
Inmediatamente, pensé en mis amigas de Retro y con encanto: "ellas sabrían qué hacer con este tronco". Y ahí decidí llevármelo a la casa a mi vuelta.
Regresé por otro camino y olvidé el tranco.Tres días después, pasé de nuevo por el mismo lugar. El tronco seguía ahí y recordé que había pensado llevármelo. Entonces me dije: "hoy sí me lo llevo". Lo creí fácil, mi idea era tomarlo al vuelo y llevarlo a casa.
Estiré la mano y me di con la sorpresa de que el tronco era mucho más pesado de lo que parecía. Lo levanté y caminé la cuadra que me separaba de mi casa. Lo dejé en el lavadero, con la idea de darle un baño antes de pensar qué uso darle.
Por una casualidad, un electricista fue a mi casa a hacer un arreglo rápido. Vio el tronco y me dijo: "está bonito, ¿en qué lo van a usar?
Lo cierto es que hasta ahora no lo sé, acepto sugerencias.