Domingo 18, 8:45 am. Caminé las cuadras que separan mi casa del parque Central de Miraflores, punto de partida de la Carrera por el Agua, una iniciativa de Dow Live Earth. Tal como pasó en noviembre del año pasado, estábamos casi todos los de aquella vez. Tuvimos una baja por motivos de salud.
A las 9:00 am en punto partimos. Muchos corriendo. Otros, como yo, caminando. 6 kilómetros. Era raro ver las calles de Miraflores por donde pasábamos totalmente vacías de carros. Aunque eso es relativo, porque pude notar largas filas de carros detenidas por policías en los cruces con las avenidas principales.

Desde sus ventanas, los vecinos nos animaban con gritos y aplausos. Muchos de ellos aún con sus pijamas. Veía pasar a mi lado familias enteras, en algunos casos, bebés en sus coches con el polo celeste distintivo de la carrera.Poco menos de una hora después pasé la línea de llegada. Y durante todo ese rato una idea ocupaba mi pensamiento: esa es la distancia promedio que muchas personas, sobre todo mujeres y niños, recorren cada día para conseguir agua. El agua que probablemente todos los participantes en la carrera de ese domingo obtienen con solamente como girar la llave del caño, o de la ducha (y caliente además). El agua que muchas veces dejamos correr sin detenernos a pensar que hay personas en el mundo que caminan 6 kilómetros en promedio para conseguirla.
Como para ponernos a pensar...Les invito a leer acá el artículo que sobre este tema escribí para Global Voices Online. Acá la versión en castellano.







