miércoles, 15 de junio de 2016

Tramposo negocio seguro

En su versión más económica, este seguro no cubre absolutamente nada.
La indignación me lleva a escribir esta entrada.

Dicen que es mejor tener un seguro y no necesitarlo que necesitar un seguro y no tenerlo. Eso hace que simplemente todas las empresas aseguradoras sin excepción abusen y pasen todos los límites.

Hace algunas semanas, una persona muy cercana a mí recibió los documentos relativos a la renovación de un seguro oncológico que tiene contratado hace años y que ojalá nunca necesite. No pongo el nombre de la aseguradora solamente porque quien me contó la historia así me lo pidió.

Grande, enorme fue su sorpresa cuando vio que el monto que debía pagar era casi 30% mayor al del año anterior. Pero el colmo máximo fue cuando vio el cuadro comparativo de los diferentes programas de cobertura que ofrece este seguro. Su seguro de toda la vida era la modalidad más barata, porque siempre fue la que más le convenía por una serie de razones, y nunca tuvo motivos de queja.

Esta vez, sin embargo, vio que la columna que corresponde a su programa NO CUBRE NADA. Tal como se ve en la imagen que encabeza esta entrada, el programa que hubiera sido el elegido no sirve para absolutamente nada. Para los asegurados, claro, porque para la aseguradora sirve para forrarse los bolsillos sin tener la mínima obligación de reembolsar ni atender al asegurado ni retribuirlo de manera alguna.

Cuando vi este papel, mi indignación fue mayúscula. Mi primera reacción fue llamar a la propia aseguradora para decirles que su propuesta de renovación era una completa estafa, que pedían un cobro a cambio de nada. El hombre que me contestó el teléfono solamente me repetía como maquinita que para tener un plan con cobertura debería contratarse el programa ubicado en la segunda columna, cuya cobertura es de 100% en algunos casos y 70% en la gran mayoría. El plan que no cubre nada cuesta de S/2,100 (cerca de 650 dólares estadounidenses), el inmediato siguiente cuenta S/2,800 (cerca de 850 dólares).

Hubiera sido mejor que el hombre no me contestara nada, porque mi indignación se triplicó. "¿Por qué no dicen claramente que la escala económica ya no existe y que TODOS deben pasar a la inmediata siguiente?", dije sin dar ocasión a obtener repuesta, en inmediatamente seguí: "Lo dicen con una letrita mínima que ni se lee. Esto está hecho para que las personas renueven sin darse cuenta del engaño".

¿Se imaginan regalarle un solo centavo a la aseguradora? Porque eso termina siendo, una donación.

Después llamé a la entidad encargada de defender los derechos de los consumidores, y la expuse todo el caso al amable funcionario que me contestó. Me dijo que, si bien era una actitud indignante, no se podía calificar como engaño porque la empresa estaba informando de todo a sus clientes, tanto así que yo había podido darme cuenta de las nuevas condiciones.

Han pasado varios días, mi indignación no ha disminuido ni un poquito. Al contrario, regresa cada vez que me acuerdo de esto. Mientras tanto, la persona asegurada no sabe qué hacer.

Francamente, las empresas aseguradoras son un negocio más que seguro (para las propias empresas, claro) y la ley que las rige parece ser la ley del embudo.

domingo, 5 de junio de 2016

La bolsita de Cyrano

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Recordé esta entrada de Cyrano, que tomo prestada y vuelvo a publicar para que la conozcan mis lectores.
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El enigma de la bolsita

El otro día, estaba yo en casa viendo televisión una tarde cualquiera. De repente, sonó el timbre de la puerta principal de mi departamento. La amable niña que me asiste, como es lógico, fue a ver quién era y se demoró un poco más de lo usual.

Cuando finalmente se apareció, tenía una cara de alucinada que despertó mi curiosidad. Los ojos se le salían de las órbitas mientras me decía:
- Doctor, doctor, ¿tiene usted bolsitas de (y me dio el nombre de un autoservicio peruano conocido)?
- Claro que sí, sabes muy bien que es el lugar donde hago las compras de la casa. ¿Por qué?
- Es que afuera hay un joven que está ofreciendo por 10 soles (unos cuatro dólares) y una bolsa de cualquier tamaño de esta tienda un juego de cinco fiambreras bien bonitas.

Hago aquí un alto pues por no querer usar el anglicismo táper (de tupperware) he debido recurrir al diccionario para ver cómo se dice en castellano lo que en el Perú todo el mundo conoce como táper. Como se me ha hecho una mazamorra entre fiambrera, táper y tupper o recipiente con tapa, usen ustedes el término que quieran que para el caso es lo mismo.
- ¿Cómo has dicho? -le pregunté, con la convicción de haberle entendido mal.
- Afuera hay un chico que tiene en venta unos tápers lindísimos, muy elegantes, con todo y tapa, de colores. En una caja vienen cinco, cada uno con su tapa, de diferentes tamaños.

En el Perú, un solo táper mediano puede costar entre 7 y 10 soles. Aquí eran cinco por la tercera parte del precio. Además, ¡¿una bolsa?! Eso no tiene ningún costo, una vez que las traigo a casa, quedan para envolver y botar la basura, previamente clasificada para el respectivo reciclaje, que le dicen.
- A ver, trae los tápers para verlos.

Al cabo de dos minutos regresó con una caja de excelente presentación. La abrí, saqué los tápers uno por uno y comprobé que eran de buena calidad. El vidrio del que estaban hechos se veía bastante resistente, las tapas de plástico cerraban herméticamente y por ahí decían que se podían poner en el microondas. Mi cerebro comenzó a girar a la velocidad de la luz. No entendía el precio relativamente bajo comparado con la calidad del producto, y menos entendía el asunto de la bolsita. Así que dije para mis adentros: si encuentro exactamente un billete de 10 soles, lo compro. Si no, no.

Hurgué en el lugar donde guardo mis billetes y... ¡eureka! Había únicamente billetes de 10 soles. Saqué uno y mientras se lo entregaba a la muchacha, le dije en tono desafiante:
- Ahora pues, busca la bolsita.

Con un sonrisa, sacó su mano, escondida detrás de ella mientras decía triunfante:
- ¡Acá está!

Definitivamente, el cosmos me estaba diciendo algo. Así que me limité a decirle que fuera a pagar.

Al cabo de un minuto, se apareció con la cajita recién comprada y con una sorpresa: un adminículo para guardar zapatos, que se hacía como acordeón, elegantísimo, hecho de una tela gruesa y oscura que forraba algo como madera. Me dijo que el precio era igual: 10 soles y una bolsa del mismo autoservicio.
- ¡Vade retro! Si me sigues enseñando las cosas que vende este señor, me quedo sin plata... y sin bolsas.

Cosas que pasan un día cualquiera.

sábado, 28 de mayo de 2016

"¿Cómo se dice rey en francés?"

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Esta es una historia no me pasó a mí. Es de los relatos que llamo prestados, me la envió alguien que lee mi blog habitualmente. Agradezco la colaboración y cuento la historia.
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"¡Oe, compadre! ¿Cómo es rey en francés?"

La frase expresada en típico hablar limeño llegó a mis oídos cuando caminaba por la calle. No pude resistirme y respondí mecánicamente, sin mirar y sin detenerme: "roi, se escribe R-O-I".

Los aficionados a los crucigramas me entenderán. Y los que saben qué es un "geniograma" me entienden aún más. Cuando abres el periódico y encuentras esa página, es como abrir la envoltura de un caramelo, de un chocolate, te armas con un lapicero y ahí vas. Y cuando encuentras geniogramas de una página, de dos páginas, te relames. ¿No es verdad?

El hombre que pedía el significado de rey en francés alcanzó a decirme "¡gracias, seño*!", yo alcancé a agitar la mano a manera de respuesta. Inmediatamente dos completos desconocidos se volvieron cómplices así nomás, de pasadita.

Ese suceso tan simple me alegró la mañana. Cuando regresé a casa recordé que tenia a medio resolver el Geniograma Supergigante del sábado y volví a abrirlo. Es un vicio, no hay nada que hacer.

*Abreviatura respetuosa muy común en el habla coloquial peruana que significa "señora".

domingo, 15 de mayo de 2016

El mundo en un plato de comida

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Hace varios años publiqué la entrada titulada "Culinaria internacional", que fue posible gracias a la colaboración de muchos amigos y lectores que contaron cuál era la comida que más les gusta del país en que viven. Algunas referencias ya no son correctas, pero lo transcribo tal como salió publicado originalmente. Creo que vale la pena recordarlo.
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Más de una vez me han preguntado cuál es el plato típico peruano que me gusta, más ahora que la gastronomía peruana está, por fin, encontrando su lugar dentro de la culinaria internacional. Puedo nombrar varios platos, y todos serían una buena elección, pero definitivamente me quedo con el tacacho con cecina. Es una delicia típica de nuestra selva peruana, hecha de plátano verde cocido y cecina de chancho, la carne de chancho más deliciosa que he probado en mi vida.
Creo que vale la pena aclarar que en la selva hay muchísimas variedades de plátano, y prácticamente cada una tiene un nombre diferente. Por ejemplo, el plátano que se come como fruta y que en Lima se llama simplemente plátano, por allá es conocido como guineo. Por eso es importante aclarar que la base del tacacho con cecina es el plátano verde.

Tal como hice hace algunos meses con las ciudades en la que viven diferentes amigos, esta vez la pregunta fue: ¿cuál es tu comida favorita del país en que vives? Acá las respuestas... y más vale no leer lo que sigue con el estómago vacío.

Hilda fue la primera en responder, con enlaces incluidos, y es evidente que no le fue fácil decidirse por una sola opción. Amablemente, proporcionó los enlaces que ven a continuación.
Mi comida favorita de México, es difícil hablar de un solo platillo, creo que México al igual que muchos otros países es rico en gastronomía. Pienso en lo que me gusta comer y pienso en aquellos días de fiesta donde nos reunimos todos alrededor de un rico mole picosito, de todos sabores sea en forma de enchiladas o acompañado de pollo o de guajolote. Y si el mole va acompañado de arroz que mejor. Claro que ese arroz también puede ir acompañado de unos tacos de barbacoa con cebollita picada en cuadros, cilantro y salsa. Pero sí es navidad, nos atracamos de romeritos. En vigilia nos atracamos de pescado en todas sus variedades (empanizado, a la plancha...) o un rico coctel de pulpo y camarones que comemos con aguacate y galletas saladas. En la noche nos comemos tacos de todos los sabores o unas ricas quesadillas de queso, huitlacoche, flor de calabaza... Una rica sopa de tortilla o un pozole. en tiempos patrios. De postre una rica rosca de reyes o un pan de muerto, según sea la ocasión, eso sí, acompañado de un chocolatito o un buen café. O si hace calorcito un rico helado de pistache, vainilla... En fin... eso tan solo es lo que se me viene a la mente y de escribirlo se me hace agua la boca...
Curiosamente, uno de los sabores de helado que más me gusta es el de pistache. Tenemos la promesa pendiente de compartir uno el día que nos conozcamos personalmente.
Katia, desde Argentina, lo tuvo un poco más fácil, aunque contiene un cierto toque de inevitable nostalgia por lo nuestro:
Personalmente mi comida preferida creo que sería un buen bife de chorizo jugoso a la parrilla, acompañado de papas fritas y ensalada verde. También disfruto mucho la calidad y gran variedad de cremas de leche, quesos y fiambres que están al alcance de todos. Hay una variedad mas amplia de empanadas, mis preferidas son la caprese, cebolla/queso y roquefort, pero en empanadas de carne vuelvo a quedarme con las nuestras, principalmente por el tipo de masa, que es suave, arenosa, deliciosa y extraño tanto. Y por supuesto ¡¡los vinos!!... sobre todo el Malbec, mi favorito lejos.
Amila, traductora bosnia que vive en Dinamarca desde los años noventa, nos cuenta de sus platos favoritos, tanto de su tierra natal como de su país adoptivo:
Mi plato bosnio favorito se llama "zeljanica". Es una masa rellena con espinaca mezclada con cebollas y huevos. Es algo complicado de hacer y requiere una harina muy fina para poder estirar la masa a través de la mesa hasta que tenga el grosor de un papel. Después se pone el relleno de espinaca a lo largo de un lado, y todo se enrolla y se mete al horno (lo explico muy mal, pero estoy segura de que una búsqueda en Google lo explicará un poco más). Siempre me han gustado las que tienen la masa más gruesa y que no esté sobrecargada de espinacas, por lo que son un poquito duras. La manera común de comerlo es con un vaso de yogurt. Hasta ahora, para mí el sabor de la espinaca con yogurt tiene algo especial, e incluso tomo yogurt con lasaña de espinaca :)
Mi plato danés favorito se llama "brunede kartofler" y en realidad es una guarnición que se come por lo general en Navidad. Son pequeñas papas hervidas y después fritas en mantequilla derretida y azúcar. Si, azúcar. Me impresionó la primera vez que supe que cómo se hacía porque para mí realmente no es convencional ponerle azúcar a la "comida de verdad", es decir, la que no es postre. Pero es sorprendentemente sabroso, si sabes cómo hacerlo. Si se le pone mucha azúcar, lo que es fácil que pase, o si no se derrite bien, sabe terrible. La mantequilla derretida y el azúcar hacen una salsa espesa que cubre todas las papas. Según he visto, el plato se sirve con pato, que lo complementa muy bien según recuerdo.
Desde Kenia, Rossana nos describe lo que más le gusta de la tierra que la acoge desde hace poco más de un año:
Acá hay una carne muy rica, se llama nyama choma, que quiere decir literalmente carne asada. En efecto lo es pero el sabor es delicioso, se siente que la carne está aderezada, condimentada de alguna manera especial. Cuando una pregunta por la receta te dicen que es sólo carne a la parrilla y que sólo tiene sal pero por ahí me han dicho que primero hay que marinarla en jugo de limón al que le echan ajo, semillas de culantro en polvo, palillo, pimentón, una especie de curry que hay acá, sal y ¡quién sabe qué más! Se puede hacer con cualquier clase de carne, generalmente se come de res, de cabra, de cordero, de cerdo es riquísima (pero hay que buscarla en lugares no musulmanes). Lo curioso es que la carne queda muy oscurita -marrón oscuro/negro- pero no amarilla ni rojiza, como se podría pensar por los colores de los condimentos. Se sirve con chapati, que es un pan sin levadura -plano, como tortillas- que es hoy en día típico de Kenya pero de origen indio (la comunidad india acá es enorme y ha ejercido mucha influencia en la cultura). Aquí lo comen con ugali que es una especie de polenta pero hecha con harina de maíz blanco de manera que queda muy blanca y, para mi gusto, tiene sólo la textura de la polenta.
A Paula, autora brasileña de Global Voices, residente de Londres, la encontré en el preciso instante en que escribía un post en su blog personal sobre su plato brasileño favorito. Copio acá la parte pertinente de ese post. Para ver la versión completa en inglés, entrar acá:
Coincidentemente, cuando me sentía como una diva cocinera al regresar a casa con mi abarás (aunque solamente estuviera ayudando a la tia Biza), recibí un e-mail de la compañera traductora de Global Voices Gabriela Garcia Calderon Orbe, desde el Perú, que está escribiendo un artículo sobre cocina internacional para su blog. Me pidió que le diera tres o cuatro líneas de mi comida favorita de Brasil. ¡Acá está, Gabriela!
Acarajé y abará son las más populares comidas al paso en mi tierra natal, Salvador, donde se les puede encontrar en cualquier esquina, aunque no es tan fácil de encontrar en otras partes de Brasil y es imposible de encontrar en Londres. Se hacen con la misma base: una masa de frejoles con ojito molito con cebolla y jengibre (kión) y fritos en aceite de palma (en el caso del acarajé) o envueltos en hojas de plátano hervidas y sal (abará). Se sirven con vatapá —una pasta con la textura de mantequilla de maní, hecha de maní, nueces de cajú, leche de coco, langostino ahumado, pan y, de nuevo, aceite de palma— tomates fresco y ensalada dulce de pimienta y langostino. ¡Poca gente la comería sin una fuerte buena pimienta malagueta! El sabor es muy característico, no se parece a nada que yo haya probado, y la comida me da mucha energía. Con mucha influencia de la comida africana, ambos platos se usan como ofrendas en los rituales de candomblé, pero comerlos es una obligación en Salvador, independientemente de la religión, clase social o preferencias de comida que se tengan, o época del año. Cuando estoy en Salvador, lo comería todos los días, y por lo general se encuentra una “baiana” cuyo estilo te gusta y te conviertes en su fiel cliente —o, como dirían algunos— adicto.
AbuFares, mi amigo tartusino que me sorprendió hace poco por medio de su blog, nos cuenta desde Siria sobre su plato favorito:
Wara’ Inab (hojas de parra rellenas) es ciertamente el producto de bandera de la cocina siria tartusina. Es de lejos la entrada más importantantes, ofrecida en ocasiones especiales y que toda la familia en cualquier momento. A todo el mundo le gusta las hojas de parra rellenas frescas y bien preparadas y enrolladas con arroz y carne de cordero picada con una suculenta porción de costillas de carnero y jugosos huesos encima, todo nadando en una salsa de deliciosa grasa, jugo de limón, especias y ajo. Wara’ Inab es un obra de arte culinaria y legítimamente se merece reconocimiento internacional como uno de los logros más significativos de la imaginación humana y determinación al crear un objet d’art comestible.
Más información de este plato en el blog de AbuFares, en este post.

Taras, desde Ucrania, nos indica los platos tradicionales de su país que más le gustan:
Varenyky (masa guisada rellena), holubtsi (rollos de col), holodets (jalea de carne), borshch (sopa de betarraga), deruny (panqueques de papa).
Smachnoho! ¡Disfruten
!
Desde España, Úrsula nos cuenta que lo que más le gusta de la comida española es la paella, y comparte con nosotros el secreto de su sabor:
¡Lo prometido! (Mi plato favorito de la comida española es) la paella de verduras... Es rica, rica, rica.... y saludable...
Me encanta. Es simplemente espectacular. Y lo es más todavía si está hecha con amor.
Ese seria el ingrediente mágico de esta paella. Muchos abrazos.
Mariyah también tuvo doble trabajo, pues tuvo que pensar en sus platos favoritos de su natal Siria y de su segunda patria, Canadá, donde se encuentra actualmente:
Hay toda clase de platos elegantes, pero hay dos pilares básicos de mezza siria (o incluso del Medio Oriente) de los que nunca me canso: taboulleh y labneh. Taboulleh es una deliciosa ensalada de perejil mezclado con menta, cebolla, aceite de oliva, jugo de limón y bulghur. Es de lo más colorido, así como sabroso. Labneh es un queso suave hecho de yogurt y por lo general se sirve con aceite de oliva salpicado, un poco de menta y una pizca de sal. El taboulleh y el labneh se pueden comer con pan pita (un pan plano) - preferiblemente caliente.
Es un poco difícil definir la "cocina" canadiense. Mucha de la comida acá ha sido adoptada de los países de los pueblos que inmigraron. Sin embargo, uno de mis favoritos y que nunca había probado hasta que llegué es choclo. Agosto es el mes en que está disponible por todas partes y se asan choclos para celebrar. El maíz se cubre con mantequilla y sal, y se come directamente de su mazorca. Puede hervirse o asarse en una parrilla. ¡Es delicioso! No creo que sea un plato limitado a Canadá, pero a los canadienses les encanta!
Mariyah nos habla de un viejo y delicioso conocido para los peruanos: el choclo, que junto con una buena palta, puede acompañar y realzar el sabor de cualquier comida.

Ha sido un delicioso recorrido por las especialidades culinarias de países bastante diversos. Gracias a los que colaboraron conmigo en este post. Y a todos, bon appétit!