jueves, 11 de enero de 2018

Caja de sorpresas en un taxi

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Alguien que lee este blog asiduamente me hizo llegar esta historia. La publico aquí con su autorización.
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Salí temprano de casa y tomé un taxi para ir a realizar un trámite. Mientras íbamos avanzando, el taxista, un señor gordo y muy sonriente, me dijo de pronto: "señora, reconozco su perfume, solamente lo venden en una tienda". A continuación, me dijo la marca y el lugar exacto de venta del perfume.

Me quedé muy sorprendida porque esa colonia es poco conocida, no se encuentra en farmacias ni centros comerciales y efectivamente, hay que ir a buscarla a un lugar especial que, felizmente, me queda cerca de casa.

¿Cómo sabe eso?, le pregunté. "Porque tengo buen olfato", me dijo. "Ah, y también tengo buen oído", agregó. "Mire, yo he tocado con Paco de Lucía". Luego, en un celular buscó y dejó escuchar una guitarra como la del famosísimo guitarrista español del flamenco. Vi la imagen y el que tocaba era el taxista, con menos años de edad.

El hombre me siguió contando: "También he tocado con Óscar Avilés", con evidente orgullo al mencionar a quien es considerado el mejor guitarrista de música criolla peruana. Volvió a buscar en el celular y comenzaron las inolvidables notas de esos valses que están en el ADN de todos los peruanos. Con ese especial acompañamiento, el taxista se puso a cantar y yo, por supuesto, me contagié del entusiasmo musical y canté también el vals que tocaba la guitarra del gran Óscar Avilés.

Así, en un viaje totalmente fuera de lo común, con sorprendente conversación y buena música, llegó el taxi a mi destino. Terminó el viaje, nos despedimos y vi partir al señor gordo muy sonriente y agitando la mano.

Así fue que una mañana gris de verano se pintó de perfumes, canciones y recuerdos.