viernes, 12 de marzo de 2010

La quinta rueda del coche

Muchas veces siento que eso de "el cliente siempre tiene la razón" no es más que una linda frase para tener colgada en un cuadro y nada más. Como consumidora, más de una vez, más veces de las que me hubiera gustado, me he sentido la quinta rueda del coche.

Hace algunos meses, compré una chompa en una tienda por departamentos. Cuando me la probé, no me quedaba bien (¿por qué será que eso no lo notamos en el probador de la tienda?) así que decidí cambiarla. Regresé a la tienda con el comprobante de pago original, más la chompa y en la puerta me dijeron que fuera a la Central de Cambios.

Hasta ahí, podemos decir que todo iba bien.

Llegué a la Central de Cambios, expliqué la situación a la señorita que atendía, le presenté el comprobante y ella me pidió mi DNI.
- ¿Para qué mi DNI? El pago lo hice con efectivo, no con tarjeta.
- Para todo cambio, se debe presentar el DNI de la persona que hace la devolución.
- Y eso, ¿dónde dice?

Con indiferencia, me señaló un papel pegado en la pared, no más grande que un papel tamaño A-4, que con una letra minúscula enumeraba los requisitos para los cambios. Tuve que acercarme para leerlo y, efectivamente, consignaba la obligación de mostar el DNI de quien hacía el cambio. Al costado, en un papel del doble del tamaño y con unas letras enormes, saltaban a la vista las palabras "LOS CAMBIOS DEBEN SER HECHOS DENTRO DE LOS SIETE DÍAS DE LA COMPRA".

- Señorita -le dije-, ¿no le parece que este aviso tendría que estar al lado de las cajas para que los clientes los veamos al momento de comprar y sepamos qué hacer en caso de querer cambiar lo comprado?
- ...
- Además, ¿no le parece que ese cartel que me acaba de enseñar debería tener las letras más grandes? Por ejemplo, iguales a las que menciona los siete días.
- ...
- Por favor, quiero hablar con su supervisor.
- Está bien, le daré el ticket para que haga su cambio. Pero, por favor, para la próxima vez traiga también su DNI.

Lo gracioso es que yo tenía mi DNI.

Ese es un ejemplo. También están las dos situaciones de las que ya hablé con anterioridad. Por no hablar de las veces en que tengo que ver cómo dos o tres vendedores conversan en medio de risotadas mientras pregunto "¿alguien atiende?", sin que nadie me haga el más mínimo caso.

¿No se supone que las empresas tienen por consigna la calidad total? ¿Completa satisfacción o la devolución de su dinero?

Exactamente, como la quinta rueda del coche.

viernes, 26 de febrero de 2010

Cuando no es una es otra...

Ahora que por estos lares estamos a punto de iniciar un nuevo año escolar, los medios de comunicación nos saturan con notas y recomendaciones de cómo hacer una lonchera saludable, qué incluir y, sobre todo, qué excluir.
Entonces vienen los términos grasas trans, grasas polinsaturadas, grasas saturadas, grasas hidrogenadas. Grasas en casi todos los tamaños, formas y colores. Como para satisfacer el gusto de todos los clientes. Lo que nunca he visto es que expliquen a los ignaros qué son las grasas trans, polinsaturadas, saturadas, hidrogenadas y similares. Qué son y dónde están, para que las mamás puedan saber qué deben excluir de las loncheras de sus hijos.
Pero lo que fue una completa novedad para mí fue una lista que encontré hoy. Una lista de alimentos peligrosos. Lo novedoso es que su peligro no radica necesariamente en sus componentes. La lista original, en inglés, en la página web de la revista Time.
A continuación, indico algunos de los que llamaron mi atención.
1. El hot dog: pero no por ser embutidos ni por tener no sé cuál de los tipos de grasas. No... Los hot dogs son peligrosos por su forma, porque pueden provocar que los niños se atoren al comerlos. La Academia de Pediatría de Estados Unidos ha recomendado que sean rediseñados.
Mi generación creció comiendo este embutido en muchas formas. Creo que todos recordamos las queridas salchipapas. Nunca he sabido de nadie que se haya atorado por culpa de su forma.
2. Las hojas verdes: a pesar de haber pasado mi vida oyendo que hay que comer verduras, ahora resulta que las hojas verdes como la lechuga, la col y la arúgula son potencialmente peligrosas porque pueden no estar bien lavadas.
O sea que porque hay personas que no tienen tiempo, o ganas, de lavar las hojas verdes antes de comerlas, ya no podremos disfrutar de una ensalada César.
3. El atún: debido a sus altos niveles de mercurio, ahora deberemos mirar con desconfianza cuando nos ofrezcan una apetitosa causa limeña.
4. La yuca: si no está bien preparada puede producir cianuro, un componente mortal que puede envenenar a quien lo consume.
He leído muchos libros de Agatha Christie, pero nunca me imaginé que matar fuera tan fácil como comer una yuca.
5. El café: no por la cafeína, sino porque uno se puede quemar el cuerpo si está muy caliente y lo derramamos encima de nosotros. El café no es una bebida que yo tome, pero si el argumento para su peligro es la temperatura, habría que incluir a la leche (eso si me molestaría, y mucho), el té y todas las infusiones que se les pueda ocurrir.
O sea que porque alguien fue torpe y derramó su café, mi amiga del blog Coffeewallah no podrá disfrutar de su preciada bebida.
Bueno, parece que cuando una sociedad se desarrolla y ya no tiene que preocuparse por cosas intrascendentes como alimentar a los niños cuando tienen hambre es que surgen estas importantísmas listas que todos los demás debemos seguir sin chistar. Total, es por nuestro bien y tenemos que agradecerles.
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A través de mis amigos Esteban y AleMamá, hago llegar un saludo a todos los chilenos en los momentos difíciles por los que están atravesando.

viernes, 19 de febrero de 2010

Para mentir y vender pescado...

Hace algunos meses, contaba de un episodio ocurrido en una tienda de autoservicio cuando intentaba comprar guindones (que es como llamamos en el Perú a las ciruelas pasas). La semana pasada, en la misma tienda, me pasó algo similar con el pescado tilapia.

Desde varios metros de distancia se divisaba un enorme cartel, con letras rojas sobre fondo blanco que decía: OFERTA - TILAPIA S/.5.99 KG. Exactamente debajo del enorme cartel, había varios trozos de tilapia.
Entonces, agarré una bolsa, un tenedor enorme de los que hay en los supermercados para estos fines, y metí cuatro trozos de pescado en la bolsa. Se lo entregué a un amable señor para que lo pesara, y cuando me devolvió la bolsa vi en la etiqueta que el precio era cerca de S/.20, por poco más de medio kilo de pescado. Aunque no suelo hacer las cuentas tan rápido, algo no me cuadraba. Volví a ver la etiqueta buscando el precio por kilo, y vi que era de S/.32.
Regresé para reclamarle al señor y a preguntarle por qué me salía un precio tan alto. De acuerdo al precio del cartel, mi compra no debía ser mayor a los cinco soles. Entonces me dijo: "ah, es que el precio de la oferta es para la tilapia entera y la que está acá ya está limpia y cortada en filetes". Cuando le pregunté dónde estaba la tilapia entera, no me supo contestar. La verdad, no había a la vista ningún pescado entero, sin cortar.
Dejé la bolsa ya pesada a un lado. No la llevé.
Retrocedí para ver bien si se me había pasado ver que la oferta se refería a la tilapia entera y no a la cortada. Pero en el cartel solamente decía OFERTA - TILAPIA S/.5.99 KG. Quise tomarle una foto para incluirla acá, pero las cabezas de otros compradores no me dejaban tener una imagen completa del cartel.
Dos episodios similares en la misma tienda. Como para pensar que no es casualidad.

jueves, 11 de febrero de 2010

Frases memorables

Frases oídas en películas o novelas, de las que no necesariamente todas son igualmente memorables.

Gratis es muy caro.
Anita en Presencia de Anita.

Sacaré a mi ego a dar una vuelta.
Nick Ferrante en An affair to remember.

Hijo, cuando sea grande quiero ser como tú.
Elena Roitman en Vale todo.

No soy el hijo menor. Soy el que nació al último.
Alejandro Makantasis en Cenizas del paraíso.

Personas ordinarias bajo presión extraordinaria.
Lowell Bergman en The insider.

Volé muy alto con alas prestadas.
Carl Van Doren en Quiz show.

Solamente quien ha llorado entiende las lágrimas ajenas.
Voz en off en Nada.

40 años de amor. Flor de slogan.
Rafael Belvedere en El hijo de la novia.

Nadie es perfecto.
Osgood Fielding III en Some like it hot.

Un día a los 33 años, me desperté y me di cuenta de que nunca habia tenido 23.
Thomas Sullivan Magnum en Magnum. P.I.

Tú tienes un lujo. El lujo de no saber todo lo que yo sé.
Coronel Nathan Jessep en A few good men.

Señorita Jean Louise, señorita Jean Louise, póngase de pie. Su padre está pasando.
Reverendo Sykes en To kill a mockingbird.