lunes, 6 de marzo de 2017

Mi reino por una vela

Imagen
Hace pocos días tuvimos una interrupción de energía eléctrica. Varios distritos de Lima se vieron afectados, yo estuve ente los afectados. A raíz de estos hechos, me mandaron estas reflexiones que publico a continuación.
-----------------------
No fue exactamente un día, sólo nueve horas. ¡NUEVE HORAS! ¿Qué pasó? "Avería masiva", decían en la empresa cuando todavía contestaban el teléfono. Después solamente una grabación, el problema afectaba a varios distritos de la Gran Lima.

Comenzó a la 11 de la mañana. Sin microondas, sin hervidor eléctrico, sin televisión, sin computadora, ¡sin Internet! ¡Qué se puede hacer sin Internet!

Así terminó la mañana, así continuó la tarde, calurosa e interminable tarde. Empezó a oscurecer. Velas, ¿tenemos velas? Encontramos una vela usada y pequeña. Voy a la bodega de la esquina y compro un paquete que contiene cuatro velas. Ya llega la noche. Precavidamente vuelvo a la bodega para comprar una botella de agua. La bodega ha cerrado y solo nos atienden por una ventanilla. Hay una fila de gente, todos piden velas. No hay, les dicen. O sea, yo compré el último paquete. Me siento culpable y regreso a casa. Luego pienso, ¿y si les ofrezco algunas de las velas del paquete? ¿Me las quitarían de las manos como hambrientos de luz? ¿Cuánto vale una vela? ¿En cuánto la podría vender? ¡Ay! ¡Ay! Qué dilema de conciencia.

Cada vez oscurece más y hay que encender las velas. No está tan mal a pesar de todo. La noche de este caluroso verano comienza a refrescar, no hay nada que hacer y conversamos.

Y de repente, plum, vuelve la luz, se encienden los focos, suena la bomba de agua, todo se ilumina, la vida vuelve a la normalidad. Fueron nueve horas para recordar que dependemos de la electricidad para muchas cosas, pero que aún así la vida continúa, y hasta para pensar en cuánto puede costar una vela cuando la necesitamos para sobrevivir.

20 comentarios:

  1. ¿Seguro tienes fosforos?
    Como dependemos de nuestras comodidades. No imaginas como vivimos sin internet, solo puedo decirte es posible. Doloroso, pero posible.

    ResponderEliminar
  2. Gabriela, o ser humano tem uma imensa capacidade de adaptação, mas, mesmo assim, viver sem electricidade é algo dificil de imaginar. Ainda bem que o problema ficou resolvido ao fim de noe horas. Espero que não se repita.
    Beijo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Como dice mi mamá: a todo se acostumbra uno... menos a no comer. Y es cierto.

      Eliminar
  3. ¡Y tanto que dependemos de la electricidad! Y las compañías eléctricas abusan de ello, bueno de todos nosotros...
    Una buena opción sería impulsar más la energía solar, eso sería fantástico.
    Por otro lado, me encanta la luz de las velas...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí también me encanta la luz de las velas... pero no cuando no tengo otra opción.

      Eliminar
  4. Y pensar que durante miles de años, el hombre no conocía la electricidad...pero vivía igual.Claro que cuando les observo a mis nietos todo lo que NO teníamos antes, se miran entre ellos como pensando "Qué viejo más antiguo".

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Entiendo esa sensación. Cuando les cuento cosas de mi niñez a mis sobrinos, me parece que les hablo de cosas prehistóricas para ellos.

      Eliminar
  5. Hace poco también tuvimos una avería de ese tipo por aquí, solo que empezó a media tarde y no se solucionó hasta bien entrada la madrugada... Lo peor fue el frío que pasamos, y lo que echamos de menos la tele cuando, al final de la jornada, ya solo te apetece sentarte calentita a ver tu serie favorita mientras el sueño te va venciendo...

    Muchos besos de las dos

    J&Y

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Dependemos tanto de la electricidad que nuestra vida se trastoca totalmente cuando falta.

      Eliminar
  6. Me encantó el comentario de J&Y. De verdad, uno se da cuenta de lo que tenemos a diario, solo cuando nos falta. Ver nuestra serie favorita de TV, por ejemplo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. O calentar la comida en medio minuto en el horno microoondas...

      Eliminar
  7. Es cierto, cuando se va la electricidad es cuando realmente nos damos cuenta de que sin ella no somos nada. A mí me ocurre que tengo la sensación de volver a lo auténtico, de quitarnos lo superfluo de encima, no sé, algo extraño. Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es una buena manera de verlo, para no sentir que la vida se ha vuelto tan dependiente de la electricidad.

      Eliminar
  8. Desde luego estamos tan acostumbrados al mundo moderno que en cuanto nos quitan algo tan básico como la electricidad nos damos cuenta de la vida tan afortunada y cómoda que tenemos.

    Un besito

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, Marta, y casi sentimos que nos han arrancado la vida, ja, ja.

      Eliminar
  9. La electricidwd se ha hecho imprescindible en nuestras vidas, como otras muchas cosas.

    Gracias por visitar mi blog y comentar. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y no tenerla un día nos hace ver que es importante, pero se puede seguir viviendo casi normalmente.

      Eliminar
  10. Nos agobiamos si nos falta un rato 9 horas son interminales...Se nos fue un día a la hora de hacer la comida y desde entonces tenemos en casa un camping gas de la caravana, con todo eléctrico no podemos ni guisar. Por aquí cada dá es más largo ya, y eso que ha vuelto el frío.
    Buen martes.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En casa también tenemos cocina eléctrica. No es habitual en el Perú, la mayoría usa cocina a gas. Así que a comprar comida hecha, no quedó más remedio ese día.

      Eliminar

Gracias por leerme... y más aun por dejarme tu tarjeta de visita. Nunca sabemos hasta dónde nos puede llevar la blogósfera.