jueves, 16 de abril de 2009

El loco de la calle

En Lima, e imagino que en otras ciudades, la gente llama "locos" a esos seres despojados de todo que vagan por las calles buscando alimento, monedas o quizá otras cosas, que por su solo aspecto asustan a cualquiera.

Por mi casa hay un loco, pero creo que de loco tiene solamente la denominación común.

Lo había visto muchas veces deambulando por las calles por donde vivo. Más de una vez me di una vuelta completa a la manzana huyendo de él, porque su aspecto de verdad asusta: ropa más que cochina, descalzo, los pelos yendo por cualquier lado. La viva imagen del cuco con que se amenaza a los niños.

Un día advertí su presencia cuando lo tenía a pocos pasos de distancia, él iba delante de mí. Sigilosamente, crucé la pista para poner distancia de por medio. Voltée a verlo, y lo que vi me dejó llena de asombro y mucha vergüenza: se abrió la reja de la casa por donde él estaba pasando, y una señora le entregó a una niñita de no más de 2 años un plato con comida y le dijo que se la entregara al hombre. La niña cumplió el encargo con una sonrisa enorme, sin el menor ápice de miedo. El hombre agradeció a la señora con un movimiento de cabeza. Si dijo algo no lo sé porque desde la seguridad que me daba la distancia no podía escucharlo.

Entonces -me dije-, no será tan loco ni tan temible si esta señora le encarga a una niña tan chiquita que le entregue comida. Ni la mujer ni la niña mostraron el menor miedo.

A los pocos días de este episodio caminaba yo por esa misma calle y cuando me di cuenta, el loco iba por la vereda del frente. Para mi horror, empezó a cruzar la pista hacia donde yo estaba, era evidente que venía directo a mí... y yo no tenía hacia dónde escapar. Así que me resigné a mi suerte.

El loco se me acercó y mirándome a los ojos me dijo: "Yo me he dado cuenta de que usted se escapa cuando me ve. Yo no hago nada, lo único que quiero es algo para comer."

Al recordarlo vuelvo a sentir lo que sentí ese día. Una mezcla de vergüenza, asombro, curiosidad y más.

Desde ese instante dejé de tenerle miedo. Cuando me lo cruzo, le doy una moneda, que él siempre recibe con una sonrisa, mientras me agradece muy claramente. Hubo una vez en que, minutos después de haberle dado una moneda, me lo crucé varias cuadras más allá. Me estiró la mano, pero cuando me reconoció dijo sonriendo: "Ah no, ya no".

Otra vez que me lo crucé no tenía ni una monedita para darle, así que le di el caramelo que tenía en la mano. Me lo recibió diciendo: "Aunque sea esto, gracias, qué rico".

Alguna vez, después de uno de estos encuentros, un peatón me preguntó si yo no les tenía miedo a los locos. "A los locos si, pero a él, no", le respondí.

Nunca lo veo con las manos vacías. Siempre tiene algo de comida: a veces es un pan, a veces un recipiente, otras veces fruta y casi todas las veces un vaso con algo caliente.

A veces desaparece por semanas. Cuando reaparece le pregunto dónde ha estado, y siempre me dice que "en la playa". Yo le contesto con un "ahhh", como si entendiera qué significa eso. Le entrego la moneda de rigor, me agradece con la mueca que es su sonrisa y cada uno sigue su camino.

Ahora hasta me siento mal de llamarlo "loco".

18 comentarios:

  1. La transformación de lo temido por desconocido en lo aceptado por conocido. siempre he querido tomarles fotos a esos locos que andan llenos de bolsas, pero el temor a q arremetan contra mi ha podido más. Saludos.

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  2. Hermosa vivencia, Gaby. Ya ves, nadie sabe cómo son en realidad las personas que vemos a diario. Algunos parecen locos, pero son mucho más sensatos que los aparentemente normales.

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  3. Y si entonces no está loco seguramente tendrá alguna deficiencia mental porque cómo es que no se baña ni consigue un trabajo de lo que sea no? Que no tenga familia ni nada...
    Yo a veces a este tipo de personajes no les creo tanto la fachada y te cuento por qué: En un tiempo nosotros teníamos unas tiendas naturistas, EL BOTIQUIN NATURISTA precisamente... uno de los mejores clientes(entiéndase por los que gastan mucho)y mas fieles que teníamos, era un mendigo que pedía entre los carros en la Av. Primavera. Lo veías todo andrajoso, arrastrándose casi y claro que daba la impresión de estar "loco". El tema que de loco no tenía nada, era un vago que caminaba de lo más bien y que le resultaba mas fácil vivir pidiendo, luego venía a la tienda y se compraba siempre los productos mas caros y eso si, sin falta, su vigorisante sexual :)

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  4. A veces encuentras en estas personas aspectos o actitudes que te hacen reconsiderar la opinión que tienes de ellos. De todas formas la desconfianza prevalece y la autoprotección se impone.
    En catalán hay un refrán que dice: "Una flor no fa estiu" (una flor no hace verano) que nos quiere decir que siempre hay alguna excepción.
    Tu experiencia ha sido muy bonita.
    Recibe un cordial saludo,
    Luis

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  5. Has pasado por una experiencia curiosa. Aquella especie de antagonismo inicial y temeroso, se transforma en una normal relación. A veces las apariencias engañan, si bien todos tenemos un sentido de autodefensa que nos hace actuar de determinada forma.
    Recibe un cordial saludo,
    Luis

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  6. Lo mismo me pasaba en un club deportivo con un niño que padecía una enfermedad mental. Al principio me horrorizaba y después lo quería muchísimo. Es como ese enfrentarte a lo desconocido para encontrar que es una persona.
    Linda anécdota.

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  7. Este personaje, Juan, no anda con bolsas. Justamente hace un rato lo vi, después de muchos días. No me atrevo a tomarle una foto, porque aunque no creo que arremeta contra mí, no me parecería muy justo con él.

    Así es, Lina, las apariencias engañana muchas veces.

    No dudo, Katy, de todo hay en esta villa del Señor. Pero muy cuerdo tampoco creo que sea, porque eso de andar con esa facha no me parece muy saludable. Prefiero creer que es un pobre adicto al que le queda algo de fe en la humanidad.

    Claro, Luis, la autoprotección era lo que me hacía cruzar a la vereda del frente. Y ahora que es conocido dejó de ser temible. Acá decimos "una golondrina no hace verano"... creo que es un refrán equivalente.

    Ojalá, Zocadiz, compartas esa historia en tu blog. Me gustaría saber más de ese niño.

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  8. Hola Gabriela:

    Aquí en Chile no les decimos locos, pero claro que los hay.
    En la zona de Santiago antiguo en que viven mis suegros, hay uno que siendo adicto incorregible al alcohol, es contactado por los vecinos en sus ratos lúcidos para hacerles trabajos de jardinería, gasfitería y otros, los que realiza estupendamente...hasta que "se vuelve a caer al frasco" como decimos acá. Entonces, de repente, aparece tirado frente a cualquier casa del sector y muchas veces la gente lo saca de la zona peligrosa para que no corra riesgo de ser arrollado por algún auto. Interesante tema.

    Un beso.

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  9. Gaby te acuerdas del loco romántico del parque Kennedy? Barbudo y con una sonrisa permanente aunque con mucha tristeza en los ojos... La historia contaba que la novia había muerto en un accidente un día antes de la boda y él no lo soportó y se volvió loco. Estaba siempre sentado en el mismo banco del parque donde siempre se encontraba con ella... hasta que un día murió. Era un loco pero por amor.

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  10. Qué pena lo que cuentas, Esteban. Un hombre hábil y que podría vivir dignamente atrapado en algo así. Felizmente ha encontrado buenas personas que lo cuidan y lo protegen para que nada malo le pase.

    Claro que me acuerdo de esa historia, Katy, aunque creo que al hombre nunca lo vi. No sabía que había muerto.

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  11. Buen post Gabriela y te felicito por la reacción ante sus palabras. Por mi trabajo hay uno, pero nunca me ha hablado y sí, yo le huyo cada vez que lo veo, en el caso de él es drogadicto y bajo el efecto de la droga, no sé como va a reaccionar.
    Y cuando veo un enfermo mental, siempre me pregunto que realidad tan horrible habrá tenido para preferir aislarse del mundo.
    Saludos cariñosos. Hilda

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  12. Es comprensible que le huyeras, por la zona que vivo en Madrid hay varios, son inofensivos y los vecinos les ayudan. Me ha encantado conocerte. Un saludo

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  13. ¡Qué lindo lo que contás!
    Es la primera vez que vengo.
    ¿Y si le preguntás cómo se llama?

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  14. Yo no sé si este hombre es drogadicto, Hilda, tiene un aspecto que asustaría a cualquiera. Es evidente que en el barrio lo conocen porque muchas personas le dan comida, nadie lo maltrata y como cuento, una vez vi que señora hasta hizo que una niñita le diera comida.

    Un saludo, Maria Jesús, y me imagino que es normal tenerles miedo a estos seres urbanos.

    He pensado varias veces preguntarle su nombre, hermana Josefina, pero nunca he logrado hacerlo. Esos encuentros son tan rápidos que no hay tiempo para más que ver que la moneda cambia de manos. Pero lo intentaré la próxima vez que lo vea.
    Espero que usted regrese por acá.

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  15. vengo del blog de Josefina, y me encantó tu lugar. Seguro que vuelvo! Aunque ahora me quedo a leer más...

    Y esta historia..., como nos enseñan muchas veces los niños a mirar distinto, los ojos de un amor que no calcula, no prejuzga, no analiza. Me deja pensando...

    Un saludo, desde Argentina.

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  16. Buena experiencia, leía en la biblia que Jesús nos dice que había que confiar en la vida y no preocuparse por lo que venga, ¿acaso el padre nos viste a las plantas y alimenta a los pájaros? Nos da a entender que existe un ser superior que nos cuida y nos da lo que necesitamos, quizá tu "amigo" no está loco sino que es al revés la locura se ha extendido de tal manera que nos parece normal el andar con estrés, el preocuparnos por todo y por nadie y paralelamente destruyamos el mundo. Lo más probable es que al darle una moneda, un caramelo o tu simple y hermosa sonrisa estés siendo mensajera de ese ser que tanto nos hablan los grandes maestros de la historia.

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  17. creo que se les dice indigentes y no locos no crees?

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  18. Hola Anónimo:
    Si lees bien las primeras líneas, verás que dice que por lo general se llama "locos" a esos seres despojados de todo. No soy yo quien los llama así.
    Indigente es el que no tiene medios para alimentarse ni vestirse. No son personas que necesariamente asustan por su apariencia.
    Curioso comentario de quien llegó a este blog, y específicamente a este post, buscando en Google "locos lima calle".

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Gracias por leerme... y más aun por dejarme tu tarjeta de visita. Nunca sabemos hasta dónde nos puede llevar la blogósfera.