jueves, 5 de febrero de 2009

Apagón

Para información sobre el apagón que afectó gran parte de Lima el sábado 6 de junio, hacer clic acá.
Hace unos días tuvimos apagón en Lima. En algunas zonas fueron dos apagones: uno poco antes de las 7 pm y el segundo cerca de la una de la mañana.
Estos cortos apagones me hicieron retroceder años en el tiempo, en la época en que los chicos malos hacían de las suyas, y en ciertas fechas señaladas volaban torres de alta tensión y nos sumían en la más profunda oscuridad.

Un dia cualquiera, casi siempre alrededor de las 8 pm, llegaba la oscuridad total. La rutina en la casa estaba estudiada y nos la sabíamos de memoria: alguien buscaba velas, que después fueron reemplazadas por un sofisticado lamparín a querosene igualito al que usaban los miembros de la familia Ingalls y adláteres. La tía Angelita iba diligente a buscar su radio a pilas con su funda anaranjada y sintonizaba RPP. En algún punto de esa movilización sonaba el teléfono: mi mamá desde el canal preguntando si todo estaba bien. La respuesta, felizmente, siempre era afirmativa.
Entonces escuchábamos a las personas llamando a la radio para avisar a sus familias, a través de la inconfundible voz de Mihua (que siempre asociaré con estos recuerdos), que estaban bien y que ya irían a casa. Eran tiempos pre celular, obviamente.

En mi casa los apagones duraban relativamente poco: dos horas como mucho. En cambio, había zonas en las que se pasaban la noche entera sin luz, y eso lo sabíamos al día siguiente por los comentarios en el colegio. Nunca supimos la razón por la que nuestros apagones duraban "poco", pero puede ser que vivíamos a pocas cuadras del Hospital Militar y del Hospital de Policía.

A su regreso, la luz era recibida con aplausos y júbilo. La radio se apagaba, la lámpara de querosene también y regresaban a sus respectivos sitios. Como los apagones afectaban a toda la ciudad, no importaba perderse el capítulo de la novela porque al día siguiente teníamos repetición fija.

En todos los años que duró esta situación, siempre estuve en mi casa durante los apagones. El desconcierto de los que estaban en la calle era muy grande. Ni hablar de los que quedaban atrapados en ascensores.

Si había una fecha del año en que podíamos estar seguros de que habría un apagón era el 31 de diciembre, exactamente a la medianoche. Los anuncios de las fiestas de Año Nuevo ponían en grandes letras "CONTAMOS CON GRUPO ELECTRÓGENO". El primer saludo del 1 de enero era al apagón.

Mientras tanto, en la sierra de nuestro país, las personas pasaban sustos mucho más grandes que los apagones.

16 comentarios:

  1. Me has hecho recordar aquellos años.....viví en Lima durante toda esa época de los apagones alos que terminamos por acostumbrarno.
    Buen blog volveré a visitarte.
    Besicos

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  2. Ah! los apagones de antaño. Se ve que en este caso el tiempo pasado no fue mejor. Ahora felizmente no son por las torres derribadas, sino por alguna falla que se puede solucionar en corto tiempo. Felizmente todavía tenemos la radio a pilas, aunque no con la funda anaranjada, que solo quedó en el recuerdo.

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  3. Hasta los apagones me suenan "home". Bien se ve que no los "disfrute"...
    Carinos

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  4. Creo, Nehari, que yo nunca terminé por acostumbrarme a los apagonnes. Igual que a los temblores.
    :S

    ¿Dónde habrá quedado esa vieja radio de funda anaranjada?

    Se nota que no "disfrutaste" esa época de los apagones, Carmen. Te aseguro que no tenían para nada sabor de hogar.

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  5. Nosotros en Chile también vivimos esas experiencias, Gabriela. En esa época yo participaba desde "dentro" del receptor de radio.

    Cariños.

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  6. Es tan bueno saber que ahora los apagones, que aunque no deberían ser, son por otros motivos menos alarmantes. Es increíble a las cosas que nos podemos adaptar. Por suerte, los tiempos cambian, y no siempre es para peor.
    Lo que da para pensar también es cómo vivimos ahora, tantos años después, un apagón. Quedamos medio desorientados, cierto? Quién tiene ahora velas o radio a pilas en casa? Y si se nos llega a descargar el celular, pánico! Y el congelador, con todas la cosas que guardamos ahí, qué hacemos si el corte se prolonga unos días? Los tiempos cambian, sí, y nos adaptamos a las nuevas tecnologías. O nos hacemos dependientes de ellas?
    Un beso,
    Marcela

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  7. Una epoca que ojala nunca se repita

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  8. Aquellos tiempos... por mi casa la luz se iba en las tardes y regresaba cerca de las 6:30... la forma de saberlo... en el jardin se escuchaba las voces de los vecinos que decian.. "llego la luz" y de casa en casa todos iban repitiendo... Pero a pesar de los problemas del apgaon, tengo buenos recuerdos de esos momentos de union familiar, alrededor de la vela o lamparin!

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  9. Entonces, Esteban, que no te extrañe encontrar por ahí un blog que diga que en los apagones se sentía acompañado por tu voz.

    Yo creo, Marcela, que nos hacemos dependientes de las cosas. Hace unos pocos años nadie tenía celular, ni correo electrónico ni otras cosas un poco más sofisticadas... pero a ver ahora ¿quién negaría que nos han simplificado la vida?

    Igualmente, Eduardo, hago votos para que esos tiempos y sus tristes circunstancias no se repitan.

    Es bueno convertir el menos en un más, Claudia. Debo reconocer que lo que dices es cierto.

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  10. los apagones! claro que los recuerdo! siempre producto de alguna bomba... uno vivía entre tantos peligros... pero particularmente yo sentía que hacía una vida normal. Recuerdo que nos recomendaban no tomar combis en paraderos cercanos a los bancos... porque podrían reventarlos con una bomba... claro... tampoco podías viajar mucho al interior del país... en fin... pero uno a todo se acostumbraba. de pensar que mis hijas tuvieran que vivir momentos semejantes... me aterrorizo.

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  11. a mí los apagones me dan mucho miedo, y más si son por la lluvia, te confieso que le tengo miedo a la oscuridad, todavía tengo pesadillas sobre ello. saludos. Hilda

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  12. Verdad Miralara, nos decían que nos alejáramos de los bancos, blancos favoritos de los chicos malos. No lo recordaba.

    No tengo de dónde comparar, Hilda, pues en Lima no existe ese tipo de tormentas. Mi mamá, que no es de Lima, si me dice que ella se llevaba unos sustos tremendos con las tormentas.

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  13. Hace mucho que no pasan apagones en mi casa. El último lo viví en la oficina y se suspendieron actividades, lo cual agradecí muchísimo porque salimos temprano.

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  14. Hola Gaby, acá de vuelta después de varias semanas. Mi mami safó de los apagones al estar acá conmigo :), me hiciste acordar de esas épocas espantosas que nos tocó vivir en el Perú, y bueno fueran chicos malos, eran terroristas con todas las letras y que ahora encima reclaman derechos humanos..y los nuestros?? en fin.
    Me acuerdo de las fiestas "de toque a toque" y todos los discos de Rully Rendo jaja
    En mi casa tuvieron que comprar grupito electrógeno que hacía un ruido espantoso pero al menos no quedábamos a oscuras.
    Ciberbesos enormes en deuda por tu cumpleaños!!!
    Katy

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  15. Una entrada llena de reflexión a partir de una historia bien contada.

    Aquí en Colombia también los campesinos tuvieron que sufrir esos apagones.

    Saludito

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  16. Qué bueno que tu último apagón te permitiera volver a tu casa temprano, Zocadiz. Que a veces de lo malo sale algo bueno, ¿no?

    Cómo olvidar, Katy, a Rulli Rendo y su famoso "de toque a toque". Son parte de buenos recuerdos. Y realmente tu mamá se salvó de esos apagones, aunque no fueron nada terribles tampoco.

    Gracias por la visita Cati. Voy a agregar un link de tu blog en el mío. Me ha gustado lo que he leído hasta ahora.

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Gracias por leerme... y más aun por dejarme tu tarjeta de visita. Nunca sabemos hasta dónde nos puede llevar la blogósfera.