martes, 3 de enero de 2017

El discreto encanto de la cortesía

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Hace algunas semanas tuve una pequeña intervención en la cara, justo debajo del ojo izquierdo. No fue nada serio, pero implicaba un corte con sutura. Fui al consultorio del dermatólogo un martes en la tarde y menos de media hora después salí de ahí con cuatro puntos escondidos debajo de una gasa.

La indicación era sacarme la gasa al día siguiente, los puntos debían quedarse una semana. Y todo se cumplió al pie de la letra.

Cuando me vi al espejo una vez retirada la gasa, para mí fue muy notorio el hilo de color negro que surcaba mi cara en paralelo a la línea de la nariz. Al día siguiente, además del hilo tenía un moretón grande y visible. Parecía el símbolo de la campaña #NiUnaMenos, ni más ni ídem.

De ninguna manera, esa circunstancia detuvo mi vida. Con el lado izquierdo de la cara así marcado salí a la calle varias veces, me embarqué en trámites de diversa índole, fui al banco, hice compras, todo normal y dentro de mi rutina.

Esta circunstancia me hizo observar la reacción de las personas al ver una marca que,  por su expresión, era obvio que pensaban que venía de un golpe. Afortunadamente, no formo parte de esas lamentables estadísticas de maltrato que tanto lamentamos (algunos, al menos) cuando las vemos en las noticias. Pero no me impidieron intentar ponerme en el lugar de quienes sí muestran signos de violencia.

En el banco, en la caja del supermercado, en todos los lugares donde me atendieron en muchos momentos en esos días la reacción de las personas al notar la marca morada era la misma: fruncían las cejas, se me quedaban mirando disimuladamente durante décimas de segundo o abierta y largamente si no estaban exactamente frente a mí. Lo mismo pasó con dos personas con las que me encontré en la calle.

Ninguna de esas personas se atrevió a hacer un gesto más evidente que fuera más allá de la reacción instintiva. Solamente personas de mucha confianza me preguntaron qué me había pasado. Me daba cierto alivio esa cortés discreción, pues estar explicando lo mismo más de una vez era un poco pesado. Imagino que una persona en una situación distinta a la mía podría sentirse corta de contar "la verdad", o tal vez se sentiría apoyada ante una muestra de solidaridad.

Espero no averiguarlo nunca.

De esos días solamente queda el recuerdo ya, algunas fotos y una mínima marca del tamaño de un punto que cada día va disminuyendo. Y la sensación de que la cortesía puede no ser útil a quienes necesitan que alguien los escuche.
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Esta es la primera entrada de 2017. A todos les deseo un año positivo y mejor que los anteriores.

22 comentarios:

  1. Difícil decisión. Todos trataron de hacer lo correcto. Ya imaginas como se siente alguien abusada. Y el problema es que empieza con abuso de palabra, después escala.

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    1. Debe ser una situación terrible y difícil de superar, sobre todo si no existe comprensión de quienes rodean a la persona agredida.

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  2. Gabriela, em Portugal a agressão domestica é um crime público e como tal é punido.
    Infelizmente as estatísticas demonstram que esse crime continua crescendo. Felizmente esse não é o teu caso.
    Feliz 2017.
    Beijo

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    1. Acá también se castiga hasta con cárcel. Lo terrible es cuando los celos conducen a la muerte de la persona maltratada. Es una verdadera tragedia cuando ocurre.

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  3. Me alegro que no haya sido nada la intervencíon y sobre lo que dices de las miradas de los demás en borrador tengo algo que publicar sobre el tema...
    Un besito y gracias por estar un año que sumar.

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    1. Para mí, no fue nada más que una anécdota. Ojalá publiques pronto lo que has empezado a escribir.

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  4. Seguramente no quisieron incomodarte. La mayoría habrá pensado lo peor.
    Besos y muy buen año para vos

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    1. Ese es el detalle, que pensaron lo peor, sin duda. Buen año también.
      :D

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  5. Ufff, ¿y cómo acertar frente a una supuesta situación de maltrato, Gabriela? Seguramente nosotras también habríamos sospechado... La situación actual nos pone a todos en lo peor y ya nos pasamos de suspicaces.

    Feliz año nuevo y un beso grande de las dos

    J&Y

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    1. En este caso, la frase "piensa mal y acertarás" no era la correcta. Felicidades en este nuevo año también.

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  6. Si. Es fácil equivocarse, pero también se entiende la duda para hacer preguntas. En tu caso,por ejemplo, se equivocaban totalmente. Lo bueno es que ya superaste ese pequeño inconveniente de salud.

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    1. Es una discreción comprensible, lo interesante fue ver la reacción de los demás desde una cómoda posición.

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  7. Me gustó tu voluntad de no encerrarte entre 4 paredes por la marca en la cara, sobre todo sabiendo que era cuestión de unos días, y la discreción de personas amigas.
    Me alegro que ya todo esté bien. Un abrazo.

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  8. Me alegro, querida Gabriela, que hayas podido superar el mal momento y que llegues "con mejor cara" a este 6 DE ENERO, que marca el nombre de tu gran blog y la fecha de su inauguración.¡Muy feliz aniversario, amiga!

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    1. Muchas gracias por los buenos deseos, estimado Esteban.

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  9. Me alegra que ya pasara todo Gabriela, y que ya estés bien.
    Muchas veces nos damos golpes y tenemos que ir pregonando como ha sido. Me pasó con un médico. Me dí en la nariz al levantarme con una puerta de metal, madre mía la de preguntas que me hicieron en la consulta.
    Por desgracia las víctimas de maltrato, ocultan sus moratones, así es la cruda y triste realidad en todo el mundo
    Besos.

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    1. Qué feo golpazo, Laura. Espero que te hayas recuperado rápido y sin secuelas.

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  10. Me ha pasado tener que andar así por un problema futbolístico,¿qué habrá pensado la gente? En aquella época finales de los ochentas no habían campañas "ni una menos". Ahora probablemente me hubieran bromeado diciendo "ni uno menos".

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Gracias por leerme... y más aun por dejarme tu tarjeta de visita. Nunca sabemos hasta dónde nos puede llevar la blogósfera.