miércoles, 6 de julio de 2016

"Te espero a la salida"

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Me oigo decir una frase que normalmente sería amenazadora a quien me escucha al otro lado del teléfono: "mañana te espero a la salida".

Ha habido un cambio en la rutina diaria, así que debo estar a la una en punto de la tarde siguiente esperando la salida escolar de una adorable pequeña.

Llego diez minutos antes y no hay nadie, miro mi reloj pensando en que me he equivocado de hora, pero a los pocos segundos empiezan a aparecer otras personas con el mismo objetivo que yo. Exactamente a la 1:00 p. m. suena una campana, se abren las puertas y me dirijo al punto acordado para esperar. Veo salir multitud de niños alegres, sus voces se confunden en el patio. Pienso que cada uno de esos pequeños es especial y único en el mundo para alguien, que cada uno tiene gente que lo espera en casa.

Yo espero a mi niña especial.

Al poco rato, una carita alegre se acerca corriendo. Le escucho decir "¡Hala!", y emprendemos el camino hacia la calle y de ahí al paradero para esperar el bus que nos llevará a casa. Felizmente, la espera es muy corta, el bus está casi vacío así que escogemos un buen sitio hacia al fondo para poder bajar sin problemas.

Nos espera un trecho bastante corto, poco más de veinte cuadras, distancia que recorrí caminando en el trayecto de ida.

De repente oigo un canturreo en voz fuerte y clara:
Choco choco la la
Choco choco te te
Choco la
Choco te
Chocolaaate

Mi primer impulso es decirle que no siga, que está molestando a los otros pasajeros... pero algo me hace mirar a las demás personas. Nadie se ha inmutado, todos siguen en lo suyo. O el canturreo no les molesta o les gusta. Me alegra no haber dicho nada, ¿cuántas veces al día oye un niño la palabra "no"?

Me uno a su cantar con palmadas muy suavecitas, le digo que saldría bien con cualquier otra palabra de cuatro sílabas. Lo intentamos y sí, sale bien. Pasamos a otra canción. De repente me dice que tiene hambre, que no terminó de comer lo que tenía en su lonchera, así que la abre y veo que empieza a devorar frutita picada que tenía lista. Me ofrece un trozo, le digo que no. Cuando termina, pone todo de vuelta, en impecable orden.

Ya casi hemos llegado, le digo que se prepare para pararse. A una cuadra de nuestro destino, nos levantamos, le pregunto si quiere apretar el timbre para indicarle al chofer que debe parar. Es innecesario, igual va a parar en esa esquina, pero sé que le gusta hacerlo.

Bajamos y caminamos la distancia que nos separa de casa. En el recorrido, pasamos por una heladería nueva y le prometo regresar en otro momento para probar los sabores que no conocemos. "Si quieres, venimos más tarde". Me dice que no, que mejor otro día.

Llegamos a casa, aplaude de alegría cuando sabe que el almuerzo está lleno de las cosas que le gustan. Come sin prisa mientras cuenta de un programa de televisión que acaba de descubrir sobre un mago y las cosas increíbles que hace. Le prometo que lo veré con ella en una hora.

Así transcurrió esa tarde feliz.

18 comentarios:

  1. Me has hbecho volver al pasado cuando tenía que recoger a mis tres hijas a la salida, y hasta llegar a casa era un cotorreo sin fin, pero era lindo.
    Gracias por recordármelo.

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  2. Preciosa narración, Gabriela, de un día normal en nuestras vidas... Todas hemos pasado por escenas parecidas y son la sal de la vida. Disfrutar de los niños es una sensación agradable si sabemos valorarla.

    Besos a montones de las dos y feliz jueves.

    J&Y

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    1. Ojalá más gente en el mundo valorara esas cancioncitas, esos aplausos, esa alegría que, en aras de una pretendida seriedad, hacemos callar.

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  3. Felices momentos que quedarán en la memoria. Es una niña feliz porque está rodeada de gente que la quiere mucho. Dios bendiga a las dos.

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  4. Gabriela, a tua narrativa levou-me ao passado, quando os meus filhos eram pequenos e os ia buscar ao colégio.
    Beijo

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    1. Los nombres tal vez cambien, pero las situaciones son universales, Nina.

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  5. Una bonita tarde, sí!
    Me ha encantado tu entrada "El mundo en un plato de comida"
    GRACIAS por tu agradable visita. Date cuenta que mi blog , és de cocina jijiia, aunque ahora parezca más de v iajes ;)

    Besitosss GUAPETONA.

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    1. Me encanta tu blog, y cuando quieras, prueba alguna de las recetas de esa vuelta al mundo en un plato.

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  6. Los niños son así: capaces de ponerse a cantar en un autobús y no sólo no molestar sino arrancar sonrisas...
    Se nota que pasaste una tarde agradable y que se ha dejado disfrutar. ¡Qué nunca falten esos momentos con esas personitas!

    Besos

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    1. Que nunca falten, Marta, que podamos siempre compartir momentos inolvidables con ellos.

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  7. Que buenos recuerdo me traes...Hace ya mucho tiempo que no digo "A la salida os espero"...Que deprisa nos han crecido los niños, Gabriela
    Me ha encantado tu relato.
    Un beso.

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    1. Por mi parte, ojalá pueda decirlo muchas veces más, Laura.

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  8. Sabes convertir las cosas simples en películas, Gabriela. Muy linda historia.

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    1. Esta es una película que no me cansaría de ver varias veces, Esteban.

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  9. Qué tierna compañía con tu niña especial
    Me encantó leerte recordando esos momentos :-)
    Sigo felizmente de vacaciones en la costa gallega y apenas me conecto virtualmente, hoy lo hago y te dejo mi saludo con cariños

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    1. Gracias Chusa por darte un tiempo para comentar. Disfruta del verano y ya nos leeremos más seguido.

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Gracias por leerme... y más aun por dejarme tu tarjeta de visita. Nunca sabemos hasta dónde nos puede llevar la blogósfera.