miércoles, 25 de julio de 2012

Crónicas de viaje: Una larga espera

Pocas semanas antes del viaje, me dispuse a examinar detenidamente mi itinerario. El viaje, tanto de ida como de vuelta, se haría con un cambio de avión en Schiphol, el enorme aeropuerto de Ámsterdam. En el viaje de ida, tendría una espera entre aviones de seis horas. No me preocupó mucho, pues compartiría el vuelo con varios colaboradores de Global Voices, así que iba a estar acompañada todo ese rato.

Fue al ver los horarios del viaje de regreso que se me complicaron las cosas: tenía 18 horas de espera. Poco después, comprobé que no eran 18 horas, sino 20. ¿Qué iba a hacer durante todo ese tiempo? Ya no estaría acompañada, como en el viaje de ida. Ya la emoción de lo que se venía habría terminado. Sospechaba que primaría el cansancio y las ganas de volver.

¿Qué hacer durante 20 horas? ¿Cómo llenar tanto tiempo?

En un principio, pensé en reprogramar el vuelo entre Nairobi y Ámsterdam, y cambiar mi reserva. Pero cuando me comunicaron que estaría en lista de espera y que debía pagar una penalidad, descarté la idea. Es más, decidí también no pensar en eso. Al mal tiempo, buena cara.

Cuando llegué al aeropuerto de Schiphol en el cambio de aviones rumbo a Nairobi, iba con ojos y oídos bien abiertos para ver en qué podía ocupar esas 20 horas de espera casi tres semanas más tarde. Con el grupo de otros viajeros de Global Voices, encontramos unos cómodos sillones. Anoté mentalmente su ubicación. También anoté mentalmente dónde quedaban los lugares de comida rápida.

Ese día no hubo tiempo para más. Embarcamos y en medio de todo lo que significó la Cumbre Medios Ciudadanos de Global Voices 2012, hasta olvidé el asunto.

Hasta que llegó el momento de la verdad...
Cómodos asientos

Enfrentada a la irreductible realidad de una larga espera, bajé del avión cerca de las 4 pm de Ámsterdam. Era un día radiante, el brillo del sol entraba por los ventanales. Hice un recorrido breve de reconocimiento y después de algunas vueltas, me instalé en unos de los cómodos sillones. Tenía horas de sueño atrasado, así que me quedé dormida rápidamente.

Desperté unas dos horas después, ya con ganas de recorrer el enorme aeropuerto. Y además con hambre. Así que me fui directamente a un negocio de comida rápida, donde los niños salen felices con su cajita. Escogí el combo que me pareció mejor, pagué y me senté a comer y a observar.

Viajeros de todas partes del mundo, idiomas incomprensibles, personas solas, familias enteras, grupos disímiles. Todos atrapados en un limbo aeroportuario, compartiendo mesas y casi la misma comida.

Miré el reloj para calcular cuántas horas me faltaban. Burla burlando, ya iban cuatro por delante.

Nuevo paseo por las tiendas del aeropuerto. Compras chicas de último minuto. Más de las 8 pm y afuera el sol brillaba como si fuera mediodía. Nuevo alto en las cómodas sillas, ubicadas dentro del Centro de Meditación. Libro en mano, la mitad de mi atención estaba en la lectura que me ocupaba y la otra mitad en las personas que me rodeaban. Cada uno metido en lo suyo, sin mirar siquiera al del costado, a menos que estuvieran juntos.

Cerca de las 11 pm, me decidí a dar otra vuelta. Grande fue mi sorpresa al ver muchas tiendas cerradas y otras muchas cerrando. Pregunté y me dijeron que entre 11 pm y 2 am, no hay vuelos en el aeropuerto, que todo cierra hasta la 1:45 am. En eso, una voz femenina por el altavoz anunció que solamente tenían autorización para circular dentro las instalaciones el personal de seguridad y los pasajeros en tránsito.

Letrero que se me hizo familiar
Regresé al Centro de Meditación. A estas alturas, ya éramos viejos conocidos. Tenía luz suficiente como para leer, y no molestaba a la hora de dormir. Éramos varios los que ocupábamos los sillones del Centro de Meditación. En algún momento, me quedé dormida. En algún momento, me despertaron los poderosos ronquidos de un señor sentado a pocos metros de distancia. Hasta ahora no entiendo cómo es que podía dormir tan plácidamente si sus ronquidos parecían una locomotora.

Logré volver a dormirme, para despertarme horas más tarde a causa de esos mismos ronquidos. Felizmente, pude volver a dormir una vez más.

Y así dieron las 6 am, en que me despertaron ya no los ronquidos del señor, que ya no estaba. Esta vez fueron las risotadas de dos pasajeros asiáticos que sin ningún empacho conversaban a voz en cuello y reían como si estuvieran solos. En más de una ocasión me sorprendieron mirándolos, pero con ellos no era la cosa. En todas partes se cuecen habas y en todas partes hay personas desconsideradas.

Así que me levanté, me lavé los dientes y la cara. Nuevo recorrido por el aeropuerto. Me senté en una sala de espera a revisar mi correo electrónico y contestar algunos mensajes. Cerca de las 8 am, busqué dónde desayunar.

Según mi tarjeta de embarque, debía estar en la puerta a las 10:30 am. Increíblemente, faltaba poco más de una hora, que la dediqué a una última vuelta. Y poco antes de la hora fijada, me acerqué a mi sala de embarque. Recién estaban saliendo los pasajeros del vuelo anterior, y una atenta señorita me dijo que me apurara. Cuando le dije que mi vuelo era el siguiente, me comentó que hacía bien en llegar a tiempo. Le contesté que estaba ahí desde las 4 pm del día anterior, y ella me preguntó con cierta preocupación si había podido dormir y si había comido algo. Le contesté que si, y le agradecí su atención.

Finalmente, me llegó el momento de embarcar. Hasta me apenó que la larga espera hubiera llegado a su fin. Lo último que vi de Ámsterdam fue la pista de aterrizaje mojada por la lluvia. Un cielo gris que sentí como una antesala de mi llegada a casa.

Después de volar doce horas, de ver cuatro películas que no había visto y capítulos de algunas series, degustar dos comidas y no sé cuántos snacks aterricé finalmente en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez de Lima.

El largo viaje había terminado.

A mis lectores peruanos, sea que estén dentro o fuera del país, ¡les deseo felices Fiestas Patrias!
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41 comentarios:

  1. Qué buena crónica de viajes, Gaby. Lo de los asientos cómodos a propósito para permitir el descanso es nuevo para mi, porque por lo general uno ve que los asientos en los aeropuertos son intervenidos para evitar que te acuestes ahí, así es que el dato de que existen me ha gustado. Ya tomé nota. Ojalá que en otras partes los haya también.

    Bueno, ya has llegado a tu Lima y a esperar el próximo encuentro bloguero, supongo.

    Un abrazo.

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    1. Eso de los asientos cómodos es una facilidad para el viajero, AleMamá. El aeropuerto de Schiphol es tremendamente amigable con el viajero. Todo es muy fácil y es imposible perderse.

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  2. ¡Qué bonita entrada Gabriela!

    No he podido dejar de sonreir: al principio compartiendo tu temor anticipado ante esa larga espera (yo soy de las que se levantan dos paradas de autobús antes del destino pensando que no voy a llegar a la puerta). Después disfrutando de esa excursión por el aeropuerto (cuando no tienes obligación de viajar mucho, son apasionantes), tus peripecias al dormir...

    Y también he sentido la melancolía de saber que toda esta aventura estaba terminando.

    GRACIAS!!!

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    1. Yo también me paro dos estaciones antes, Laly, especialmente en rutas y lugares que no conozco.
      Y ciertamente es muy distinto recorrer un aeropuerto con prisas que hacerlo sabiendo que tenemos todo el tiempo por delante.
      Gracias a ti por leer y por comentar.

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  3. Ahhh, que buena foto!!!! Pero para mí, que eso no es Lima...

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    1. Pues no, Laly, no es Lima. Está un poquito lejos de mi querida ciudad.
      :D

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  4. Me encanta acompañarte en tus viajes.
    Saludos desde Argentina
    http://norma2-siempreesprimavera-norma2.blogspot.com

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  5. Saludos de USA.
    Ay! Gabita! No he dejado de reirme con tu di-
    vertida odisea; ha sido tan facil acompanarte
    en esas veite horas. Gracias a Dios llegaste
    a tu destino sin problemas y con hermosas vi-
    vencias. Yo tambien te deseo, para ti y tu fa-
    milia, Felices Fiestas Patrias. Te quiero.
    Cotiti.

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    1. La idea era transmitir que lo que parecía una montaña terminó siendo un cerrito, Consuelo. Y además, uno que me encantó superar. Es una experiencia más de este viaje inolvidable.
      ¡Feliz 28 también para ti, aunque sea de lejos!

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  6. Pues qué bien has sabido rellenar el tiempo muerto en un aeropuerto Gabriela, hasta respondiendo a mails!. Es lo peor, a veces dura màs el tiempo de espera que el mismo vuelo. La foto de los asientos y del cartel nos dicen que llevabas la càmara en mano, asì que espero ver fotos africanas...jajaja y los ronquidos siempre presentes en las pausas, en viajes largos en tren, solo me falta escucharlos en pleno vuelo.

    Hasta pronto Gabriela, esperando nueva crònica. Ah!, y feliz dìa de la Patria el 28 de julio para ti y todos los peruanos
    Chusa

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    1. En este caso, Chusa, la espera superaba largamente el tiempo del vuelo. Las fotos las tomé con el celular, que era lo que tenía a la mano. Y gracias por los saludos de 28 de julio, que está a la vuelta de la esquina.

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  7. QUERIDA GABY: VAYA QUÉ AGOTADORA EXPERIENCIA...LA DULCE ESPERA TIENE SU ENCANTO ¿CIERTO?. ENTIENDO LA PENA QUE SENTISTE AL DEJAR ESE EN EL CENTRO DE MEDITACIÓN. LÁSTIMA QUE LO BUENO DURA POCO, Y EL FINAL LLEGA PRONTO. QUEDAN LOS GRATOS RECUERDOS DE HABER COMPARTIDO BUENOS MOMENTOS CON LOS AMIGOS DISTANTES. BUENA VENTURA, Y DICHOSAS LAS EXPERIENCIAS DE VIAJE, QUE NADIE LAS BORRARÁ DE LA MENTE Y CORAZÓN. FELICIDADES, Y BIENVENIDA A NUESTRO QUERIDO PERÚ. SALUDOS.

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    1. Más que agotadora fue aleccionadora, Antonio. Al comienzo, parecía que iba a ser tremendamente malo. Pero al final resultó ser una experiencia que me alegro de haber tenido, como todas las de este viaje inolvidable.

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  8. Gabriela, gracias por tu comentario carinhoso!
    Beso

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    1. A ti las gracias por venir siempre por acá, Nina.

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  9. Siempre es un deleite leer tus escritos, jaja. Haces que uno viva contigo cada aventura!
    Imagino tus largas horas en el aeropuerto...

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    1. ¿Será por eso que nunca me sentí sola en esas 20 horas, Mariela?

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  10. Gabriela ...que espera! Estuviste como la pelicula de Tom Hanks,"El terminal".
    Con tantas hora para pensar, caminar, comer, dormir, comprar, dormir, caminar, comer...jajja no te dio tiempo de aburrirte. Explorara el aeropuerto fue toda una experiencia!!!
    Debido a esas largas horas muchos aeropuertos estan optando por tener entrenamiento, salas para hacer ejercicio y demas asi por lo menos te da la oportunidad de moverte.

    Un abarzo y gracias por seguir pasandote por mi blog aun en mi ausencia veraniega.

    Un abarzo
    iela

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    1. Es lo bueno de tener una espera tan larga en un aeropuerto tan amigable, Iela. En verdad, como bien dices, no tuve tiempo de aburrirme.
      En cuanto a la película que mencionas, está entre las que menos me gustan. No sé por qué, pero cuando la vi en el cine, lo único que quería era que acabara, ja, ja.
      Gracias por venir por acá en tu ausencia veraniega septentrional.

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    2. jajaj....realmente a mitampoco me gusto! no podia creer semejante cuento. NO tenia logica para mi y mira que me gusta la ciencia ficion :)

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    3. En verdad, no aguanto esa película... empezando por su protagonista. Pero ese es otro tema que no sé si plasmar en una entrada. Tal vez me anime.
      Saludos.

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  11. A propósito de las Olimpiadas, creo que te ganaste la medalla de oro al aguante y la paciencia, querida Gabriela. Yo me hubiera vuelto loco y hubiera terminado en un manicomio holandés.

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    1. Ni el aguante y la paciencia moran por estos predios, estimado Cyrano. Pero enfrentada al hecho de la larguísima espera, nada ganaba volviéndome loca. Al final, puedo decir que la experiencia fue más que buena.
      Y si te metían al manicomio holandés, ¿cómo hubieras resuelto el tema de la visa Schengen?

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    2. Hacerme el loco para mi es facilisimo, por lo que la visa hubiera sido otorgada"por motivos humanitarios". Y muerto el pato. Insisto, felicito tu paciencia, yo no hubiera podido cerrar un ojo para intentar hacer una pestañita.

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    3. Gracias por las felicitaciones, que creo inmerecidas. Sospecho que el cansancio te hubiera permitido por lo menos un sueñito... claro, si no te cruzabas con ese par de pasajeros desconsiderados.

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  12. Que tengas un buen día de la patria!!
    También yo te he imaginado como a Tom pasando sin saber como las horas...ya leo que lo resolviste bien, mucho mejor de lo que imaginaste:))
    Me alegra saber de esta experiencia tuya.
    Buen fin de semana.
    Un beso

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    1. Si, Laura, todo resultó mejor de lo que hubiera podido imaginar. Ya casi estoy lista para repetir la experiencia.

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  13. Tremenda travesía. Qué viaje tan interesante debes haber tenido. Si solo la espera en el aeropuerto de Amsterdam la cuentas con ese nivel de detalles....
    También pude leer un poco sobre tu viaje. Fascinante por lo que leí.

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    1. Fascinante, inolvidable, único, memorable... y pueden seguir los calificativos, Renata.

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  14. Nada fácil Gaby encontrar distracción para las 20 horas sobre todo si hay aeropuertos que cierran todo temprano. Increible pero en n viaje que me tocó parar en Miami a media noche, todo cerrado y no encontraba donde comer! Cuando me enseñas fotos?

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    1. Y pensar que nuestro Jorge Chávez no para, ¿no Claudia? Debe ser por eso que se nos hace tan raro ver tiendas cerradas en un aeropuerto, sobre todo uno con tanto movimiento de pasajeros.

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  15. Gabriela, bienvenida de vuelta a casa! Acabo de leer tus últimas entradas y las he disfrutado mucho, los recuerdos de un viaje quedan por siempre guardados en nuestra memoria.
    Un abrazo,

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    1. Y quedan mejor guardados cuando se trata de un viaje tan trascendente como este, Soñadora.

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  16. Gabriela, sei que o Peru, um país maravilhoso, nada tem a ver com esta Europa neurótica.
    beijo

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  17. Hola Gabriela.

    Aunque tarde vayan mis felicitaciones por el Día Patrio del Perú.
    En cuanto a tu estada en Holanda, ¿no hubo modo de dejar las maletas en custodia y darte una vuelta por la fascinante Amsterdam?

    En todo caso utilizaste muy bien el tiempo en el Aeropuerto.

    Un beso.

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    1. Gracias por los saludos por las Fiestas Patrias, Esteban.
      Pensé hacer lo que sugieres, pero entre lo complicado del trámite para sacar la visa Schengen y que la mayor parte de ese tiempo era de noche, descarté la idea. Tal vez será para el próxima viaje.

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  18. Lo de los aeropuertos es tremendo. Recuerdo el agobio el año pasado , al entrar en la zona de tránsito del aeropuerto de el cairo. Nos agarraron el pasaporte y se lo quedaron. Nos lo devolvieron 3 horas despues. Pero no me hizo nada de gracia
    Veo que en tu caso... lo de los aeropuertos es ¡ prueba superada¡¡

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    1. A mí tampoco me hubiera hecho ninguna gracia que se quedaran con mi pasaporte ni un minuto, Miriam. Felizmente se los devolvieron sin problema.

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