domingo, 16 de octubre de 2016

"Busca en la basura"

Imagen
Esta historia no me pasó a mí sino a alguien muy cercano y casi viví los acontecimientos a su lado. Para no revelar nombres, llamaremos a esta persona simplemente M.

La hija de M estaba próxima a casarse, y como suele pasar en ocasiones de ese tipo, la novia tenía muchas actividades que hacer antes de la gran fecha.

Para algún almuerzo familiar, pocos días antes del matrimonio, M se puso unos zapatos nuevos. Casi siempre, zapatos nuevos y zapatos incómodos son sinónimos, y esta vez no fue la excepción. Lo único que M quería era sacárselos y ponerse otros que no le causaran tanto dolor en los pies.

En cuanto acabó el almuerzo, partió a su casa con su hija. De ahí debían hacer otra diliegencia, pero decidieron cambiarse antes. M pudo así zafarse de su par de verdugos. Se cuidó mucho de poner los zapatos dentro de una bolsa especial antes de guardarlos en su clóset.

Salió con su hija, regresaron a su casa después de un rato y ni pensó más en los zapatos, a pesar del dolor de sus pies.

Pasados unos días, llegó el momento de otra comilona previa al matrimonio y decidió ponerse los mismos zapatos de la vez anterior. Tenía la esperanza de haberlos amansado la primera vez que se los puso y que esta vez no sufriría tanto.

Buscó en el clóset donde los había dejado un tiempo antes. Nada, no estaban.

Miró en el clóset de otro cuarto, a pesar de tener la certeza de que no los había puesto ahí. "Alguien puede haberlos cambiado de sitio", pensó. Fue por gusto, tampoco los encontró en ese segundo clóset.

Buscó debajo de su cama, debajo de las demás camas, debajo de todas las camas de la casa. No había zapatos. Preguntó, buscó por todos lados, hasta en los sitios más absurdos. Hasta miró dentro de la maletera de su auto pensando que tal vez los hubiera puesto ahí sin darse cuenta a su regreso del almuerzo.

Los zapatos eran historia antigua.

No podía perder más tiempo, se puso otros zapatos menos elegantes pero infinitamente más cómodos y partió a su compromiso sin dejar de pensar en el par que no quería dar por perdido. Estuvo pensando en todos los lugares donde no había mirado, y al regresar a su casa prácticamente volteó la casa, pero fue un esfuerzo inútil.

Ya cansada de estar jugando a las escondidas con su calzado, recurrió a internet. Buscó en Google: "encontrar zapatos perdidos", y después de una serie de lecturas de personas que contaban historias similares, vio un mensaje revelador: "si has mirado en todos sitios y no encuentras tus zapatos, busca en la basura".

M lo hizo, sabiendo por supuesto que si los hubiera echado a la basura, hace días que se hubieran ido en el camión que recoge los desperdicios puntualmente cada noche.

"Chau, zapatos, nuestra historia fue linda mientras duró".

Ciertamente, la de M y sus zapatos fue una historia muy linda, aunque sumamente breve.
------------
Les invito a leer mi más reciente artículo para Global Voices. Un regalo para los sentidos.

24 comentarios:

  1. Me dejaste intrigada...¿Quién los tiró? Se habrá hecho verdad eso de "cabeza de novia de todo te olvidas"?....jejej!
    Besos Gaby

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Años después de los hechos, sigue siendo un gran misterio sin resolver.

      Eliminar
  2. Qué gran misterio, verdad? Pero puede ser que inconscientemente los tiró a la basura porque le quedaban incómodos, y luego se olvidó. Aunque tal vez los encontrará algún día.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me temo que han pasado muchos años, pero no hay que descartar nada. Nunca se sabe...

      Eliminar
  3. ¡Nunca en la vida se nos habría ocurrido buscar la solución a este dilema en internet, Gabriela...!

    Un beso enorme de las dos

    J&Y

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es que dicen que San Google tiene respuestas para todo.

      Eliminar
  4. Será sonambula? Será que deitou os sapatos ao lixo enquanto dormia? Pois se se lembra de os ter guardado!!! Mistério!!!
    Beijo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. M dice que no, que recuerda perfectamente que los guardó dentro de su clóset. Misterio...

      Eliminar
  5. Muy gracioso, y le puede pasar a cualquiera, olvidar donde se guardó algo, pero espero que no lleguemos al extremo de haberlo dejado en la basura al confundirlo con otro paquete. Eso sucede muchas veces con el cuchillo que picas verduras o frutas, se va entre las cáscaras.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No sería raro. Tal vez esa sea la respuesta al misterio de las cucharitas que desaparecen en mi casa.

      Eliminar
  6. Curiosa historia, ¿Ocurrió hace mucho? Seguro que el día menos pensado aparecen en un rincón inesperado.

    Me ocurrió que hace unos años cuando estudiaba, dejé mis apuntes junto a mi mesa de estudios y cuando volví ya no estaban. Los busqué por miles de sitios como una loca ya que los necesitaba para los exámenes. Nunca aparecieron.

    Hasta hace unos días que me los encontré en una carpeta donde yo aseguraba haber mirado miles de veces... Suerte que no tiro nada jejeje. Ahora los guardo con otros papeles que me gusta revisar de vez en cuando para recordar ciertas cosas.

    Un besillo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No creo que aparezcan, Marta. Todo esto pasó hace más de 12 años.
      A mí me ha pasado varias veces lo de encontrar algo en un sitio en el que he mirado innumerables veces. Es un enorme misterio para mí. Espero que, a pesar de todo, hayas aprobado tus exámenes.

      Eliminar
  7. A mí me ha pasado a veces el dar algo por perdido y que aparezca en el sitio más insospechado, pasado un tiempo, y habiendo buscado bien... o sea que nunca se sabe...
    También me ha pasado de tirar a la papelera algo por despiste, pero por ahora me he dado cuenta enseguida, menos mal :)

    Cómo me gusta el dulce de leche, delicioso artículo ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso mismo me ha pasado tantas veces que ya perdí la cuenta.
      Nada como un buen bocado de manjarblanco puro, ¿no?

      Eliminar
  8. Yo nunca encuentro las cosas que "me cambian de lugar".Siempre lo hace mi esposa.Garantizo que ella habría develado el misterio.Al menos, lo imagino.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí también me cambian de lugar las cosas, Esteban, y lo más frustrante es cuando las encuentro donde las había dejado... después de mirar infinidad de veces.

      Eliminar
  9. Me ha pasado lo mismo y jamás los encontré...
    Besitos

    ResponderEliminar
  10. Estas cosas nos pasan demasiado a menudo Gabriela. Hace unos días me harté de buscar una crema, rebusqué por todas partes sin resultado, al final me fui donde guardo la de reserva y mi sorpresa fye al abrir la caja que contiene el envase, que estaba vacía, creo que cuando la saqué fue directamente a la basura con cosas que tíré del armario haciendo limpieza.
    Tu allegada también se libró del "sulpicio" de los zapatos nuevos :))
    Buen fin de semana.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En casa pasó con una comida del día anterior: bien guardada en la refrigeradora una caja con huesitos de pollo. Lo que no apareció por ningún lado fue una caja igualita con papas fritas.

      Eliminar
  11. Te envio mi pagina de poesias por si deseas visitarla.
    Gracias
    http://anna-historias.blogspot.com.es/2016/10/rio-parido-del-deshielo-apunado-en-el.html?m=1

    ResponderEliminar
  12. jijiji su inconsciente tiró los zapatos incómodos jijiji

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso debe haber sido, Hilda, y después erradicó el recuerdo de su memoria de raíz.

      Eliminar

Gracias por leerme... y más aun por dejarme tu tarjeta de visita. Nunca sabemos hasta dónde nos puede llevar la blogósfera.