lunes, 18 de abril de 2016

Poder que embriaga

Imagen
El incidente que narro a continuación ocurrió la semana pasada. Fui testigo involuntario de todo.

Caminaba por la avenida Larco, eran más o menos las tres de la tarde. No es una hora de mucha afluencia ni de autos ni de personas. Aun así, en los paraderos del inefable Corredor Azul ya había una fila de gente esperando que llegara el siguiente bus.

El bus apareció, la gente comenzó a subir ordenadamente. Cumpliendo con el procedimiento debido, a sus paso, todos entregaban al chofer el monto del pasaje. El chofer les daba a cambio el respectivo boleto.

La última persona de la fila estaba subiendo cuando detrás de mí oí unos pasos apresurados. Alcancé a ver que una señora venía corriendo tan rápido como podía, con la intención de subirse a ese bus azul que estaba relativamente vacío. En realidad, no estaba ni a la mitad de su capacidad, todos los pasajeros estaban sentados.

La mujer alcanzó la puerta del bus que seguía abierta y cuando levantó una pierna para subir, el chofer le cerró la puerta en la cara y empezó a avanzar. Fue una acción muy dura y humillante por parte del chofer.

El bus avanzó un trecho bastante corto y tuvo que parar porque le alcanzó un semáforo con la luz roja. La mujer logró alcanzarlo, tocó la puerta y con gestos el chofer le dijo que no podía abrir la puerta "porque ese no era un paradero"... a menos de 20 metros de distancia del paradero donde prácticamente había echado a la mujer del bus.

Ella le reclamó airadamente a gritos: "¡¡¡pero si me ha cerrado la puerta en la cara en el paradero!!!", justo cuando el semáforo cambiaba de rojo a verde. El chofer arrancó el bus y por segunda vez dejó plantada a la mujer en la vereda. Con la idea de denunciarlo, quise tomar nota de su placa o de algún número que lo identificara, pero no me dio tiempo.

Sentí rabia por el maltrato hacia esta mujer del que había sido testigo de excepción. Después empecé a pensar en que este chofer había actuado así desde el sitial del poder que le da decidir si frena y abre su puerta o no para que suban los pasajeros que tienen prisa por ir a algún lado. A veces he visto choferes que no se detienen en donde deben hacerlo, sino algo más adelante, con lo que dejan bajar a los que están dentro de bus, pero no dejan subir a los que están en la calle. Y no hablo de buses llenos, sino de vehículos con suficiente espacio para acoger a esas personas, y hasta más.

Si así se porta un chofer de bus, cuya cuota de poder puede o no alta, según la perspectiva, solamente puedo imaginar cómo embriaga el poder absoluto. Así fue que recordé una frase de la película V de Vendetta: "El pueblo no debería temer a sus gobernantes, los gobernantes deberían temer al pueblo".

20 comentarios:

  1. Que verdad. Se ve en tantos lugares. Es el poquito poder mezquino, es posiblemente la unica reafirmacion de esas personas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo malo es que terminan pagado seres que nada tienen que ver con sus frustraciones. Lamentable.

      Eliminar
  2. Es mucho maltrato el que viste. Entiendo tu indignación. Así es el poder, no ven más allá de su propio ego.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Imagínate a dónde llegaría una persona así con un poder mayor. Prefiero no imaginarlo.

      Eliminar
  3. Pues sí, Gabriela, esa escena también la hemos visto en las paradas de autobuses de nuestra ciudad, desgraciadamente. Y que no nos digan que los tiempos son los que mandan, que esperar un par de segundos a que se suba al bus un viajero no descuadra ningún turno... El poder corrompe, en todos los niveles.

    Besos a montones de las dos.

    J&Y

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué lástima saber que son malas costumbres que trascienden fronteras. Lo importante, para mí, es no resignarse, sino hacer sentir la injusticia.

      Eliminar
  4. Gabriela esse episódio, além de revoltante é muito triste e, como muito bem dizes, é um exemplo do poder mal administrado. Esse chofer é um tirano em potência.
    Oxalá tenhas conseguido denunciá-lo.
    Beijo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lamentablemente, Nina, no pude denunciarlo. No alcancé a ver la placa del bus, no me dio tiempo.

      Eliminar
  5. Creeme que aqui en mi lugar, se portan igual he visto esa situación varias veces, y ellos se rien...
    Besitos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy mala costumbre, Inma. Ojalá llegue el día en que a ellos los dejen parados en la vereda, con cara de no entender nada.

      Eliminar
  6. Me encanto la pelicula y tiene razon un pueblo ignorante (en muchos sentidos) puede ser espantoso!
    Aqui te dejo una linda frase:
    Una buena educación no la puede
    tener todo el mundo, pero todo el mundo debería
    tener buenos modales.El que seamos ignorantes no nos da licencia para ser brutos.
    -V.Pisabarro-
    besos, feliz fin de semana!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La ignorancia tiene remedio, Patricia, la brutalidad no la cura nadie.

      Eliminar
  7. El poder, por diminuto y circunscrito a un espacio que esté, tiene la capacidad de desdibujar al otro, de convertirlo en menos, en nada. Quizás por ello sin imprescindibles los procedimientos de control, y la conciencia común de que cuando otorgamos la capacidad de tomar de decisiones a alguien en nombre de los demás, debemos permanecer vigilantes.
    Sea el chófer del autobús, el guardia urbano o el presidente del gobierno.
    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es lo que creo, Pilar: si un chofer de bus se siente poderoso desde su asiento y detrás de su timón, cómo se le subirá el poder a la cabeza a una autoridad o el presidente de un empresa muy exitosa. Da miedo...
      Por cierto, bienvenida.

      Eliminar
  8. Hola. es una escena que también se dá en mi ciudad. Es una pena eso tipo de actos. Me uno a tu denuncia. Seguimos en contacto

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es una pena, Marta, pero lo mejor es no quedarse callados. Aunque sea, hay que contarlo desde un blog para ver si algo logramos con eso.

      Eliminar
  9. Tipos tan despreciables se encuentran lamentablemente en muchas esferas, imagino que de todos nuestros países.En compensación, aparecen otros con saludable calidad humana. Es la vida.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo lamentable es que la saludable calidad humana recibe menos publicidad, Esteban. Es bueno reclamar por lo malo, pero sería mejor siempre destacar lo bueno que nos encontremos.

      Eliminar
  10. Triste suceso. Prepotencia algunos tienen mucha... Ójala los gobernantes nos temieran amiga... El mundo iría mucho mejor.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tengo confianza en que alguien, pronto, haga a este chofer lo mismo que le hizo a esta señora. Lo importante sería que aprendiera la lección.

      Eliminar

Gracias por leerme... y más aun por dejarme tu tarjeta de visita. Nunca sabemos hasta dónde nos puede llevar la blogósfera.