martes, 15 de diciembre de 2015

Carteras perdidas y encontradas

Acá va un relato prestado, enviado por alguien que lee este blog y comenta con mucha frecuencia.
-------------------
Es una mañana luminosa, mucha gente en las calles, las compras navideñas contagian de entusiasmo a todo el mundo. Cruzo la avenida junto a un grupo de viandantes, aprovechamos la luz verde. A paso ligero, como un ejercicio militar.

Termino de cruzar y veo a unos metros acercarse en sentido contrario a una mujer joven que lleva de la mano a una niña de unos cinco años. La pequeña tiene un bolso con dibujos de flores que le cuelga del hombro. A paso ligero también.

De pronto, por el apuro, el bolso resbala del brazo de la niña y cae al suelo. Madre e hija continúan su camino sin percatarse de lo ocurrido. Me apresuro a acercarme para avisarles, pero ya tres personas llegan antes, y entre sonrisas y palabras cariñosas entregan el bolso a la niñita, que mira asombrada pero feliz, mientras la madre agradece a todos.

Es un incidente pequeño, sin importancia, pero a la vez me afecta tanto... pienso en el llanto de la niña si hubiera perdido su bolso...

Inevitablemente pensé en otra niña más cercana, con ocho años casi recién cumplidos. Recuerdo cuánto lloró el día que olvidó su cartera blanca adornada con un gato negro en la silla de ese restaurante. Cómo corrió desesperada para regresar al lugar, entre sollozos ante la idea de haber perdido al adorado oso de peluche que llevaba adentro. Tras casi correr las pocas cuadras que la separaban del restaurante, tras escuchar con el corazón encogido la respuesta "no, ahí no había ninguna cartera" cuando preguntó, la carita se le iluminó cuando un muchacho que trabaja en el restaurante le dijo que otro cliente había encontrado la cartera y que él la había puesto en un lugar seguro.

Parecen hechos sin importancia, ¿verdad? Pero en ambos casos, fue muy importante la cara de felicidad de esas dos niñas al recuperar sus pequeños tesoros.

Vale la pena recordarlo, sobre todo en época navideña.

30 comentarios:

  1. Es curioso como muchos de los actos de bondad que hacemos hoy son en memoria o en agradecimiento de algo que vimos/vivimos en el pasado. definitivamente nos hace mejores personas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ayudar a otro, más aun si es una niña desesperada ante lo que cree es el fin de su tesoro, siempre vale la pena. Sí, nos hace mejores, y con suerte, esa niña repetirá el gesto cuando tenga la oportunidad.

      Eliminar
  2. pequeño detalles que vuelve la fé a la humanidad, que no todo esta perdido, que estos seres automatas que nos hemos convertidos, existe un poco de buenas intenciones

    muy bonito tu relato

    saludos!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Carlos, y bienvenido.
      Esos autómatas a veces se salen de lo convencional y tienen gestos que salen de ese corazón que muchos creemos que ya no late como antes.

      Eliminar
  3. Lindas y sencillas acciones que dieron felicidad a esas dos niñitas. Qué bueno que recuperaron sus tesoros.

    ResponderEliminar
  4. Es lo que deberiamos hacer respetar lo ajeno.
    Y sobretodo hacer feliz siempre que se pueda.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En casos como este, no cuesta nada y lo que se gana es infinito. Imagino los ojitos de las niñas, eso no tiene precio.

      Eliminar
  5. Gabriela ...como esta?. Que lindo leerte!!! Y la nota de hoy es muy muy cieta, para un niño ese detalle es algo muy significativo; son como dices sus tesoros.

    Me paso algo similar con mi hija. Estábamos en IKEA y ella llevaba su muñeca favorita ( Julia) y al distraernos ella la dejo en algún lado en el departamento de cocinas, cuando nos dimos cuenta ya estábamos de salida. Mi nena entro en estado de pánico y quería salir corriendo desesperadamente a buscar a su muñeca. Pasamos casi una hora buscándola; recorrimos cada rincón en el cual estuvimos. Ella lloraba desconsoladamente ya pensaba en Julia y la posibilidad de que alguien se la hubiese llevado y que su adorada amiga iba a vivir con otra familia y se culpaba por su descuido. Le pregunto con lagrimas en sus ojitos a todo aquel que se cruzó en nuestro camino. Algunos empleados y desconocidos hasta se anotaron con nosotros en la búsqueda. Al final la encontramos sentada en un rincón en el departamento de cocina. Un final feliz… todos el público aplaudió y una señora hasta lloro de felicidad de ver la alegría de mi nena…sus ojitos brillaban y daba mil gracias.

    Un abrazote...iela

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Imagino esos ojitos húmedos, la desesperación y la tristeza tu niña. Creo que también hubiera llorado de felicidad si hubiera estado ahí viendo la escena. Que su mirada pasara de las lágrimas al brillo de la ilusión debe haberte dado un gran alivio. Bien por Julia que no quiso irse.

      Eliminar
  6. Gabriela, só uma criança pode sentir tão intensamente essas dores e essas alegrias.
    Felizmente, em ambos os casos, tudo acabou bem.
    Beijo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Afortunadamente, Nina. Hubiera sido muy triste que la niña perdiera su amada cartera con su osito de peluche.

      Eliminar
  7. Si la cantidad de dinero es normal, la importancia la tiene el tener que volver a sacar duplicados de los documentos, en dinero y tiempo. Siempre es de agradecer su devolución.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bienvenido, Marcos.
      Además de ahorrarse la pesadilla de sacar duplicados, el alivio de encontrar lo perdido no tiene precio.

      Eliminar
  8. Él otro día perdí mi monedero... (y aunque hubiese sido algo de poco valor pero importante para mí) cuando lo encontré de forma muy similar, te aseguro que se respira con mucho alivio cuando aparece. Entiendo perfectamente a la niña.

    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo que la niña nunca se hubiera perdonado el olvido si no hubiera encontrado su cartera, Marta.

      Eliminar
  9. Un bolso para una mujer, es siempre su gran tesoro, guardamos cosas muy queridas en él ;)
    Bonitos gestos
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En este caso, el amado oso de peluche hubiera sido la principal pérdida, Laura.

      Eliminar
  10. La anécdota la has contado maravillosamente, Gabriela, como un màgico cuento de Navidad. Segùn iba leyendo he viajado atràs en el tiempo y recuerdo perfectamente la emociòn de recuperar algo insignificante para los demàs y que creìa perdido para siempre. Lo mismo recuerdo vivamente la expresiòn de desilusiòn de mis hijos cuando por un despiste les desaparecìa un objeto amado...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por suerte para la niña del relato, logró recuperar su tesoro que creyó perdido, Chusa.

      Eliminar
  11. Desde pequeños le tenemos apego a ciertas cosas, aunque no tengan valor material. Es lo sentimental lo que nos atrapa, como a esas niñitas. Es verdaderamente bonito ver sus caras de alegría al recobrar sus "amores" perdidos.

    Preciosa historia, Gabriela.

    Besos mil de las dos.

    J&Y

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pienso en la decepción que hubieran tenido de no encontrar sus carteras, y me da mucho gusto que la cosa no pasara a mayores.

      Eliminar
  12. Para los mayores muchas veces parecen hechos sin importancia, Gabriela,pero para los niños suelen ser dramas inolvidables que dejan marcas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Suele pasar, Esteban. Hay incidentes de mi niñez que quedaron marcados en mí y que para otros pasaron totalmente desapercibidos.

      Eliminar
  13. Realmente los dos casos emocionan pues está visto que no se necesitan grandes cosas para hacer feliz a un niño y que la bondad de la gente siempre está presente. Bendiciones y paz para todos y en especial para ti.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Las cosas más simples son las que más nos llegan al fondo del corazón, Yvette. Bendiciones para ti también.

      Eliminar
  14. Mis mejores deseos para estas fechas, hermosa.
    Ojalá sean felices y el año que viene te traiga todo aquello que deseas.
    Un besazo enorme

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Dolega. Lo mismo deseo para ti y quienes más quieres. Nos seguiremos leyendo en 2016.

      Eliminar

Gracias por leerme... y más aun por dejarme tu tarjeta de visita. Nunca sabemos hasta dónde nos puede llevar la blogósfera.