sábado, 17 de septiembre de 2016

Estampas caninas

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Un hombre pasea a un perro de tamaño mediano. Los dos caminan a buen paso, sincronizadamente, el perro va por delante pero no se puede decir que sea quien lleve el mando. De repente, la mascota se detiene y el dueño hace lo mismo. El perro adopta una posición típica para lo que viene, y lo que viene se conoce elegantemente como excretas. Una vez terminada la faena, el dueño saca una bolsa de plástico del bolsillo, se agacha y recoge los residuos de su perro, anuda la bolsa y ambos retoman el paso. Esto hace recordar a Jerry Seinfeld, cuando dijo que si un extraterrestre recién llegado a la Tierra viera la escena recién descrita, no tendría duda alguna de quién manda aquí.

Una mujer lleva a un perro mínimo sujetado de una gran correa en la que el can casi se pierde. Van con pausa y sin prisa. De repente, por la acera del frente pasa un muchacho con un perro enorme bien agarrado de una cadena. Desde el otro lado de la calle, cuando el perrito mínimo ve al perrote enorme, empieza a ladrar sin parar, gruñe desafiante. La dueña trata de calmarlo. Al frente, ni el perro enorme ni su dueño se dan cuenta de la tremenda furia que han provocado a pocos metros de distancia.

Una multitud de perros vienen caminando ordenados, todos sujetos por sus respectivas cadenas que lleva un muchacho alto y flaco. Deben ser por lo menos diez perros, cinco en cada mano. Los hay pequeñitos, medianos y grandes. Todos avanzan a la vez, el muchacho tiene la voz de mando a la que todos los animalitos responden obedientemente. Surgen las ganas de preguntarle al muchacho cuántas bolsas para excretas lleva en sus bolsillos.

Por la ventana de un departamento en un segundo piso se divisa un perrito mirando hacia la calle. Parece una pinturita, no se mueve, está atento a todo lo que pasa debajo de sus ojos. La calle está animada, es temprano, hay niños yendo a su jardín de la infancia, los auto pasan con algo de prisa, una mujer vende periódicos a transeúntes y choferes que se lo piden. El perrito no pierde detalle de nada.

Una mujer viene caminando sola. De pronto, se abre la puerta de la casa justo cuando ella está pasando. De la casa, sale un perro enorme que corre hacia la mujer. Ella se queda inmóvil, mirando fijamente al perro. El perro se queda inmóvil, mirando fijamente a la mujer. Los dos se miran como estudiándose. Parece un momento eterno, pero apenas han pasado dos segundos. Por la misma puerta por donde salió el perro aparece un señor, llama al perro de un grito, y este entra en la casa obedientemente. El hombre pide disculpas a la mujer, ella le dice que no hay problema. El hombre contesta asombrado ante la calma de la mujer. Su perro no es bravo, explica, pero por su tamaño infunde temor.
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Les invito a leer mi más reciente publicación en Global Voices, sobre un profesor realmente admirable y digno de todo elogio.

16 comentarios:

  1. Adoramos los perros, Gabriela..., y a los dueños que saben tenerlos con responsabilidad, que a veces es dificil. Nos han encantado estas estampas caninas.

    Besos a montones de las dos y feliz domingo.

    J&Y

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    1. Los dueños de los protagonistas de estas estampas se comportan como seres cariñosos con sus mascotas, como debe ser.

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  2. Gabriela, atualmente vivem imensos cães entre os humanos. Acho que na maiora dos casos , a convivência é pacífica, isto é, humanos e cães respeitam-se mutuamente. No condominio onde habito vive um casal co dois nnõs. Quanto a cães, vivem 4. Os animais começam a ser mais frequentes do que as crianças. Toda a gente (quase) tem um perrito.
    Gostei particularmente da primeira imagem - Seinfeld tinha razão!
    Boa semana.
    Beijinhos

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    1. Sí, ciertamente, Seinfeld tiene razón en eso, como en muchas otras cosas que dice. Entre risa y risa, suelta frases que dejan mucho espacio para la reflexión.

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  3. Yo tengo mi perrito schnauzer, creo que así escribe. Ya es viejito pues tiene 9 años. En casa somos 3, pero a las 7 de la mañana ya está sentado a la puerta de mi dormitorio para pedirme su comida y lo mismo hace por la noche. Yo a veces reniego pues solo a mí me pide. Lola, que así se llama, siempre quiere estar a mi lado y ni siquiera es mío pues es de mi nieta. Le habré caído en gracia.

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    1. Creo que yo también renegaría si la mascota me persiguiera solamente a mí, pero seguro es la respuesta al buen trato que le das.
      Me gusta el nombre de tu perro.

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  4. Se de la lealtad de ellos.pero a mi me dan miedo.
    Besitos

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    1. Dependiendo del perro, Inma, a veces yo también prefiero cambiar de camino para no cruzarme con un perro con cara de malo.

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  5. Interesantes estampas. Yo adoro los perros pero deben estar bien cuidados y educados... por esa parte los humanos también deben estarlo.

    Un besote

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    1. En todos estos casos, creo que puedo decir que tanto dueños como mascotas estaban muy bien cuidados, Marta.

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  6. Que bien descrito Gabriela, siempre me llama la atención que suelen ser los perros pequeños los que ladran y buscan pleito a los perros más grandes.
    Un abrazo!

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    1. Es una imagen muy graciosa la de ver un perrito chiquitito ladrando con vehemencia a un perro grande que lo ignora totalmente.

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  7. Hoy día perros y humanos se hacen buena compañía. Es verdad que lo perros pequeños se ponen altaneros cuando ven uno más grande :)) Los pobres,será para hacerse notar.
    Buen fin de semana.
    Besos.

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    1. ¿Será por eso, Laura? A mí me da una mezcla de risa y pena ver a los pobres perritos quedarse roncos por ladrarle a otro más grande que lo ignora totalmente.

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  8. Sorprenden y enternecen las historias de perros, Gabriela. Así también las de los biblioburros.

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    1. La historia de Alfa y Beto me parece digna de toda mención y elogios, Esteban.

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